FullSizeRender

Las empresas familiares, tanto en España como en el resto del mundo, son un elemento fundamental de la actividad económica, como demuestra su imrportantísima participación en términos de creación de riqueza y empleo. Su creciente relevancia se ve reflejada en su papel como impulsoras de la actividad empresarial, en su capacidad para emprender y en su aportación a la innovación.

Antes de nada, definamos su concepto: se entiende por Empresa Familiar aquella en la que la mayoría de las acciones pertenecen a una persona o miembros de una misma familia. En ella, al menos uno de ellos participa en la gestión y la continuidad generacional y es uno de los ejes sobre los que pivota el negocio.

Numerosos estudios avalan el hecho de que la empresa familiar se defina como uno de los grandes pilares del tejido empresarial español. Como muestra, según datos de la Dirección General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa, el número de empresas familiares existentes en España asciende a dos millones y medio, representa el 70% del Producto Interior Bruto y efectúan el 59% del total de las exportaciones de nuestro país. Además, se trata de un importante conglomerado empresarial que genera el 75% del empleo privado de nuestro país, a la par que proporciona puestos de trabajo a más de 9 millones de personas. Fíjense en este apunte: el 37% de las empresas españolas que facturan más de 1.000 millones de euros y el 50% de las compañías que cotizan en Bolsa son familiares.

Otra de las características básicas de la empresa familiar es que el empleo, en este tipo de compañías, es mucho más estable que en cualquier otro tipo de sociedades. Son organizaciones, que por su clara finalidad de perdurar en el tiempo, se gestionan siempre pensando en el largo plazo, previendo posibles contingencias. Esto también provoca muchas veces un exceso de prudencia a la hora de acometer inversiones o ponerse en situaciones de riesgo, algo que las ha favorecido en tiempos de desaceleración económica que, parece, dejamos atrás.

Hoy en día, en España existen grandes compañías, incluso multinacionales, que están en manos de grupos familiares. Cuentan con una sólida imagen pública y poseen un gran conocimiento del sector en el que operan. Responden al perfil de compañías dinámicas, competitivas, con capacidad de adaptación a nuevos mercados y de liderar sus respectivos sectores.

Con estos parámetros, las empresas familiares que se han desarrollado y consolidado en el tiempo son las que han sabido conjugar adecuadamente tres aspectos clave en cualquier negocio: propiedad, familia y gestión.

Las empresas familiares son un ejemplo de lucha, motivación y constancia por sacar adelante un proyecto en el que creen plenamente.

En Iberaval estamos convencidos de ello. Es más, una gran parte de nuestros socios protectores, de las pymes, entidades financieras e instituciones que conforman nuestra columna vertebral han sido, son y seguirán siendo empresas de ámbito familiar.

www.iberaval.es

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra Aviso Legal / política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies