Las obligaciones contables y fiscales son consustanciales al nacimiento y desarrollo de cualquier empresa

Pasivos, activos, inmovilizados, amortizaciones… La contabilidad ha sido tradicionalmente uno de los principales quebraderos de cabeza para las pymes españolas.

Pero para que una empresa (pequeña, mediana o grande), tenga éxito es imprescindible llevar un control de su situación financiera. Los problemas de contabilidad afectan al funcionamiento de un negocio e incluso pueden hacerlo fracasar. 

Asesoramiento

Organizar la contabilidad debe ser una prioridad. Las pymes deben estar familiarizadas con sus obligaciones, tener un registro riguroso de los ingresos y los costes y, en la medida de lo posible, contar con un experto contable que les ayude con los números.

En este sentido no vamos a entrar en aspectos demasiado técnicos. Para eso existen profesionales cualificados. Hablamos sobre pasos genéricos para organizar una adecuada contabilidad de nuestro negocio.

  • Documentación contable. Es esencial recopilar todos los ingresos, los gastos y demás operaciones concernientes a la actividad de tu empresa. Demostrar cualquier operación con un justificante o copia de la misma es recomendable para llevar un buen control de tu contabilidad. Sin documentos que prueben lo anotado en el registro no se podría justificar su veracidad.
  • Registro de ingresos y gastos. Todos los movimientos y operaciones económicas de la empresa, como también sus pagos y cobros, deben ser contabilizados. Sería conveniente que tanto los ingresos como los gastos, se ordenen cronológicamente, ya sea por mes, trimestre o cuatrimestre.
  • Impuestos. Hacienda, cada año y cada trimestre, obliga a presentar diferentes modelos de declaración fiscal. Es muy importante tener un registro de los distintos impuestos para empresas (IVA, IRPF, Impuestos de sociedades) que hay que presentar en los plazos y fechas indicadas por Hacienda. Y anualmente, se deben presentar todos los libros de contabilidad y las cuentas anuales en el Registro Mercantil.
  • Comprobar actas, cuentas y saldos. De este modo tendremos la certeza de que los cobros y los pagos, así como los justificantes, no sean equivocados o duplicados.
  • Llevar al día la contabilidad. No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. Tener tus cuentas y registros al día te ahorrará tiempo y sobresaltos. Destina parte de tu tiempo al papeleo y no lo dejes para final de año. Esto te ayudará a saber cuál es la situación financiera de tu empresa y a realizar el balance general al final del ejercicio.

 La contabilidad es una actividad que muchas pymes, demasiadas, realizan de una manera poco profesional, lo que contrasta con la relevancia que tiene para la buena marcha de su negocio.

Fiscalidad

El principal motivo que avala esta relevancia son las obligaciones fiscales. Una contabilidad bien realizada nos permitirá estar al día con nuestros tributos y evitar así posibles sanciones de la Administración, extremo que podrían resultar un obstáculo insalvable en el desarrollo de nuestro negocio.

Además, unas cuentas claras son una fuente de información muy valiosa para tomar decisiones empresariales. Nos permite identificar áreas de mejora, valorar los aspectos que nos aportan más beneficios y estudiar aquellas partidas en las que los gastos son demasiado elevados.

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