La prosperidad de un proyecto, requiere de seguir un conjunto de pautas

El plan de negocio, debe reunir una serie de características que aporten homogeneidad, veracidad y solidez

Englobar todos los conceptos que construyen un negocio, en un único documento, es más arduo de lo que pueda parecer. Tenemos que tener en cuenta multitud de variables, que dan sentido a nuestro trabajo.

A través del plan de negocio, socios, administradores y entidades, tienen acceso a toda la información relevante sobre tu proyecto. En su correcta elaboración, está en juego establecer el punto de partida, analizar el tablero de juego donde vamos a competir o  acceder a la financiación externa que necesitamos.

En su preparación, tenemos que incluir información que solvente cualquier tipo de duda que pueda surgir en su lectura. Para ello, vamos a indicar puntos claves que deben de incorporarse en cualquier plan de negocio.

1 – RESUMEN EJECUTIVO Y PRESENTACIÓN DEL PROYECTO

Un pequeño cuadro donde nos identifiquemos. En él, debemos completar un conjunto de campos: nombre de la sociedad, administradores y socios partícipes, funciones de los mismos, a que se dedica la mercantil, radio de actividad, lugar de ejecución de la misma y dimensión del proyecto. Daremos una primera impresión, por lo que hay que ser concisos y transmitir con claridad cada apartado.

Es recomendable incorporar un análisis DAFO de la sociedad, donde reconozcamos las fortalezas y debilidades, así como las amenazas y oportunidades del proyecto, dentro del mercado en el que competimos.

Desde este instante, vamos a dotar de homogeneidad al documento, incorporando la línea de trabajo a seguir.

2 – MODELO DE PRODUCCIÓN DEL BIEN O SERVICIO

Una vez nos hemos dado a conocer, vamos a desarrollar en profundidad el contenido de nuestra actividad. Para ello, justificamos en qué consiste nuestro modelo de producción del bien o servicio, desde que emprendemos la primera acción del proceso hasta que lo recibe el consumidor final.

Es de suma utilidad, describir cuál es el aporte de valor: con este sistema, ¿compites en precio?, ¿qué márgenes tienes?, ¿pretendes diferenciarte del resto por tu calidad? Responder a estas cuestiones, argumentando dicho modelo, va otorgar confianza a tu proyecto.

3 – ANÁLISIS ECONÓMICO – FINANCIERO

Vamos a requerir de unos medios internos y externos para ejercer nuestra actividad, los cuales serán las patas donde apoyar nuestro proyecto. Para ello, debemos incluir en el plan, es decir, un balance contable donde se detalle cada partida: cuáles son nuestros activos, de qué se conforma nuestro patrimonio y las obligaciones vinculadas a la actividad. Este apartado debe transmitir la imagen fiel de la empresa. Además, toda la información que contenga, debe ser clara y veraz.

Esta fase sostiene a todas las demás: no podremos justificar nuestros objetivos, sin un control de pérdidas y ganancias, ni podremos solicitar financiación sin justificar las partidas contables.

4 – DESCRIPCIÓN DE ESTRATEGIAS Y PLAN DE ACCIÓN

Es el turno de concretar cómo la empresa va ser rentable y va a alcanzar sus objetivos.  Para ello, debemos definir, una por una, las estrategias que vamos a seguir. Toda estrategia, lleva acompañada una serie de acciones que construyen un plan de acción, en el que fijamos las fechas claves.

Las estrategias son herramientas que aportan solidez a tu proyecto, ya que son los pilares que te permiten alcanzar los objetivos corporativos. Estudia el estado del mercado en el que intervienes y la prosperidad del mismo, la competencia que existe, y los agentes externos e internos que pueden influir en el desarrollo de tu actividad.

5 – JUSTIFICACIÓN DEL PROYECTO MEDIANTE OBJETIVOS MEDIBLES

Evitemos entrar en el mundano comentario de “y con estas medidas, pretendemos crecer un 10 por ciento …” ¿por que un 10 por ciento y no un 11? ¿qué queremos que crezca: la facturación,  el número de clientes o aumentar en cuota de mercado? En la formulación de objetivos, tenemos que utilizar toda la información posible para ser precisos.

Una herramienta de trabajo con la que llegar a ese fin es el denominado funnel de conversión. Respaldándonos en una profunda investigación del mercado e identificando nuestro tipo de cliente vamos a realizar una estimación lo más cercana a la realidad.

Por ejemplo, si el fin es montar una guardería, no podemos pretender que todos los padres de la zona traigan a sus hijos a la nuestra, pero si analizamos el entorno, comparamos nuestros precios con la renta de estas familias y estudiamos la competencia por la zona, podemos establecer, con bastante lógica, un intervalo de público que nos podría visitar.

 Si tienes en cuenta estos puntos, el plan de negocio respetará la imagen fiel de tu actividad.

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