La reputación corporativa como elemento ligado a la imagen empresarial y la percepción que de ella tiene nuestro público y cliente potencial

Esta semana hablaremos de reputación corporativa.

Hoy en día, la percepción de nuestras audiencias, de nuestros clientes es clave para el éxito de nuestra propuesta empresarial. Ya no basta con decir que somos buenos en algo, nuestras acciones deben generar credibilidad en nuestro público objetivo y potencial: clientes, inversores,  empleados y prescriptores contribuyen de manera capital  a construir nuestra reputación. Es, sin lugar a dudas, un elemento básico para el desarrollo de nuestro negocio. 

Valor intangible

La importancia de la reputación corporativa para la empresa reside en que, aunque es un valor intangible, puede proporcionar ventajas competitivas, puesto ante un mercado cada vez más homogéneo respecto a los productos y servicios que ofrece, es necesario contar con otros elementos diferenciadores. En este sentido, una buena reputación puede marcar la diferencia entre una empresa y otra cuando los consumidores o los inversores tienen que decidir por cuál decantarse.

Economía de la reputación

La reputación corporativa es un valor económico más de la empresa. Ya no solo se trata de obtener un balance económico positivo al final de un ejercicio, sino que también de obtener “beneficios” en otras áreas como la social, los clientes, los inversores, el medioambiente… La meta es conseguir una buena reputación entre los grupos de interés de la empresa.

Una buena reputación corporativa se traduce en la retención de los grupos de interés y por tanto, en una mayor lealtad de clientes, trabajadores, inversores, accionistas, entes sociales, administración… lo que redunda en mayores posibilidades de recomendación y, por tanto, y a medio y largo plazo, mayores beneficios.

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Gestión de la reputación corporativa

Para saber cómo gestionar la reputación corporativa de una empresa, antes debemos saber de qué variables depende dicha reputación. Cada empresa tiene sus propios valores, que dependen de su actividad, su visión y su cultura. Pero existen indicadores genéricos que emplean la mayoría de monitores de reputación, puesto que son aplicables a todo tipo de organizaciones.

Variables de reputación

A todas las empresas les gusta saber qué piensa la gente de ellas, pero no todas saben cómo hacerlo. Está claro que una buena reputación corporativa nos permite aumentar las ventas, atraer y fidelizar a un mayor número de clientes que si tenemos una reputación negativa. Sin embargo, medir nuestra reputación empresarial no es tarea fácil. Para ello, nos podemos apoyar en una serie de indicadores para medir la reputación corporativa de nuestra pyme. Son una serie de parámetros objetivos que nos ayudan a hacernos una idea de qué piensa la sociedad de nuestra organización.

Cobertura mediática

Todos sabemos que hay empresas que suelen aparecer por cuestiones positivas en los medios de comunicación y otras que lo hacen por temas a menudo negativos. La cobertura mediática es uno de los grandes condicionantes de la reputación corporativa, y debería ser un pilar de nuestro Plan de Comunicación interna. Debemos cuidar la imagen de la empresa especialmente en los medios generalistas, pero también en los especializados.

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Terceras personas

Está claro que una buena valoración por parte de tus clientes o tus proveedores será positiva, pero otro de los indicadores de reputación corporativa es la valoración que tienen de tu empresa otros actores del mercado, como la competencia, o de otros sectores. 

A partir de una buena imagen de empresa y de unos valores podemos construir la reputación de nuestra empresa.

Fidelización del cliente

Un error bastante común es tratar al cliente como un mero vehículo para obtener beneficios. Sin embargo, la fidelización de los clientes es incluso más importante que el volumen de ventas, por lo que debemos ofrecer un enfoque lo más humano posible.  Solo así seremos capaces de situarnos bien en el contexto actual y reforzaremos la imagen de nuestra empresa.

El entorno

No podemos pasar por alto que nuestra empresa no es un ente independiente, forma parte de un todo, un ecosistema empresarial, y ese ecosistema nos debe admitir. Si no cuentas con la aprobación del entorno empresarial o comunidad donde desarrollas tu actividad es casi imposible que aspires a una buena reputación corporativa.

Administración y Ley

Todos los mercados cuentan con una serie de reguladores legales, jurídicos o fiscales que marcan unas directrices que las empresas deben cumplir. Son entes asociados a los gobiernos, nacionales, autonómicos o locales y son, sobre todo, una referencia a la hora de construir nuestra reputación. Por ejemplo, una empresa que está al día con sus obligaciones fiscales o laborales tendrá una mejor reputación corporativa que una empresa a la es sancionada habitualmente por no cumplir con esas obligaciones.

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Trabajo constante

A partir de estos parámetros puedes medir la reputación de tu empresa, pero aun así no es tarea fácil. No olvides que la reputación corporativa se construye a largo plazo, es fruto de un trabajo continuo y debe mantenerse a lo largo del tiempo si queremos mantenerla. De lo contrario, todo el trabajo anterior puede quedarse en nada. 

Existen ejemplos, los conoces. No juegues con tu reputación

Tu imagen puede ser tu principio, pero también tu final.