El mago afirma que «tenía mucho reparo a las letras pequeñas, pero, desde el principio, me di cuenta de que en Iberaval las letras pequeñas eran bien grandes»

Miguel de Lucas: «Los empresarios, al menos a los que yo admiro, se han hecho a sí mismos. Son los primeros en llegar a la empresa, y los últimos en irse»

Miguel de Lucas (Zamora, 1977) es una de esas personas cargadas de iniciativa de las que conviene tener cerca. Un tipo forjado a sí mismo que ha crecido a costa de muchísimo trabajo y que hace suyo, de manera permanente, el título de la canción de Queen que dice que el show debe continuar.

Durante muchos años conocido como Miguelillo, este emprendedor zamorano está recogiendo ahora los frutos de muchos desvelos, viajes y esfuerzo. Con merecimiento, en los últimos tiempos vive su particular ascenso al olimpo de la magia.

Presenta Un país mágico en La 2, con cifras de audiencia que mejoran notablemente la media de ese canal. Se trata de un programa que recorre España, y muestra lo mejor de cada lugar a través de sus trucos.

Pero es que, además, en breve publica un libro, titulado Hay un mago en ti. Atrévete a descubrirlo, con editorial Diéresis. Y, por si fuera poco, recientemente ha recibido, en Murcia, el segundo Premio Nacional de Magia en Mentalismo.

Este precursor de la magia corporativa en España está entre los 100 mejores conferenciantes de nuestro país (Thinking Heads), y es un acierto seguro para todo tipo de eventos.

Influencias

– ¿De dónde viene su afición por la magia?

– Desde que soy pequeño he estado vinculado de alguna manera al tema de la animación, porque trabajaba en campamentos y colonias infantiles. Cuando eres monitor, siempre se hace necesario tener recursos para captar la atención de los más pequeños. Y es por eso que descubrí la magia. Creo que es el arte que más interés despierta en los niños. De hecho, tiene un componente de misterio que la hace muy especial. En mi caso, empecé de forma autodidacta, hasta que decidí dar el salto y estudiar más en serio en la escuela de Ana Tamariz, en Madrid. Allí, no sólo aprendí el respeto y la pasión por este arte, sino que conocí a muy buenos amigos y compañeros que aún hoy conservo.

– Háblenos, Miguel, de magos que hayan sido referentes para usted

– Sin duda, Pepe Carrol. Nuestro querido mago maño fue para mí una auténtica inspiración. Fíjate que, cuando no sabía que me gustaba la magia, Pepe ya me atraía, y siempre que salía en la televisión corría para verlo y grabarlo. A día de hoy conservo un montón de cintas VHS de aquella época, que guardo como un tesoro. Su forma de comunicar y de hacer sentir al público, su manera de controlar las emociones y su creatividad han sido pilares fundamentales en mi propio proceso de concepción del arte de la magia.

Magia en el mundo

– ¿Falta magia en el mundo? ¿Por qué?

Aquí podemos hablar de la magia como el arte de conseguir lo imposible, y para ello, el primer paso es visualizarlo y creerlo. En este sentido, considero que sí nos falta magia. Nos falta creer que somos capaces de hacer cualquier cosa. No sé, a veces noto cierta apatía en una parte de la sociedad y esto es muy grave, es la anti-magia. La magia en la vida es ver todo desde una óptica de posibilidad, de certeza y de ilusión. Al menos, como emprendedor que me considero desde hace ya más de 15 años, es lo que intento aplicar a mi día a día.

Miguel de Lucas y el globo

La magia de la vida

– ¿Quién aporta magia en su vida?

– Fundamentalmente mi familia: mi pareja y mis dos peques. Los más pequeños son el claro ejemplo de vivir el presente, concepto clave en el mundo de la magia. El universo de los niños es mágico, y desde él se puede tener acceso a casi cualquier cosa, objeto o sueño. Tenemos mucho que aprender de ellos. También recibo magia, en forma de lecciones magistrales cuando conozco historias de superación de personas que han pasado por situaciones muy difíciles y lo han hecho con una sonrisa. Ese tipo de personas me enseñan a saber que la magia existe.

– Parece que los frutos de tantos años de esfuerzo, Miguel, están apareciendo…

– Estos últimos años están siendo muy dulces profesionalmente. El Premio Nacional es muy importante y positivo para mí. Me explico: He quedado segundo, pero lo he hecho en una especialidad que nunca había practicado. Lo que ha pasado con el concurso nacional, es que quería hacer algo que me sacara de mi zona de confort, que realmente me diera miedo. Sin haberlo hecho nunca me quedé cerca del primer lugar de los tres que obtienen premio. Y la traducción que yo hago es que ya formo, modestamente, y de una manera digamos que testimonial, parte de la Historia de la Magia en España.

Un país mágico

– ¿Cree que ha influido su mayor exposición con Un país mágico, su programa en La 2?

– Bueno, la televisión te aporta un reconocimiento más amplio. Siempre digo aquello de que en una actuación me ven unas 300 personas, pero cada vez que me asomo a las pantallas de muchas casas, lo hacen 300.000. ¡Imagine la de actuaciones que tendría que hacer para que me viese tanta gente!

– Trabaja intensamente en los últimos tiempos el concepto de magia corporativa

– Sí, llevo tiempo poniendo el foco en acercar la magia a las empresas y en conferencias. En breve impulsaré un producto que, con la salida del libro, quiero que me lleve realmente a trabajar específicamente en ese campo. Creo que para enfrentarte a este tipo de proyectos tienes que haber trabajado duro en plazas y pueblos, haberte formado (universitariamente) y haber pisado todos los escenarios. Quería especializarme, dirigir mi carrera a ese ámbito, y una prueba de ello fue mi cambio de nombre artístico. Miguelillo no era adecuado para trabajar con las grandes corporaciones. Miguel de Lucas, esa marca que formo en alusión a mi hijo, tiene otro formato y además va acompañado por una estricta búsqueda de la calidad.

Miguel de Lucas y la tablet

El puro y la chistera

– Es un pequeño empresario, ¿cree que la sociedad en general tiene una imagen preconcebida y equivocada de esa figura tan importante? Es decir, ni chistera ni puro…

– Afortunadamente todo va cambiando y evolucionando y los magos ya no usamos conejos, ni chisteras, y los empresarios no son todos unos “ricachones” que ganan dinero a costa de sus empleados. Los empresarios, al menos a los que yo admiro se han hecho a sí mismos. Son los primeros en llegar a la empresa, y los últimos en irse. Es cierto que hay algunos empresarios que han dado mala fama a este gremio, pero creo que las empresas y sus gestores estamos ahí para generar riqueza, y en mi caso concreto, para cumplir mi sueño de dedicarme a lo que más me gusta del mundo: la magia.

Somos los jóvenes empresarios los que tenemos que luchar por tener una profesión digna, valorada y respetada. Debemos aprender mucho, tanto del pequeño empresario que gestiona su negocio de barrio, como el del empresario que gestiona una plantilla de 1000 trabajadores.

Empresa y política

– ¿Cree que el mundo de la empresa va por un lado y el de la política por otro?

– Aunque a veces me gustaría que así fuera, creo que discurren por caminos paralelos. La política es una parte de esta sociedad donde se toman decisiones que afectan directamente a los empresarios y por lo tanto a los trabajadores. Creo, además, que hoy en día el término política está ciertamente denostado y tendrá que pasar tiempo y venir nuevas personas para volver a dignificar una profesión que puede hacer mucho bien a la sociedad.

– ¿Se puede aplicar la magia a la vida cotidiana?

– Desde luego que sí. Aplicar la magia no es otra cosa que convertir los imposibles en posibles. Me refiero tanto a pequeñas cosas como a proyectos personales más grandes. Aplicar la magia es tener una actitud proactiva, que nos empuje a conseguir todos nuestros sueños, y eso depende única y exclusivamente de nosotros. Para mí, la magia es una combinación de aptitud y actitud. La aptitud se puede aprender, pero la actitud hay que trabajarla desde nuestro interior.

Miguel de Lucas, mago zamorano

Soluciones mágicas

– ¿Y en el ámbito empresarial, hay que ser mago para salir adelante?

– Sí, de hecho, es una frase muy recurrida por parte de los empresarios, cuando dicen que tienen que hacer magia para pagar todas las nóminas. Ser empresario es casi una forma de vida, es tener que luchar contra muchos muros, a veces difíciles de entender: administrativos, políticos, y, como no, personales. Los empresarios, como todas las personas, tenemos días buenos y días malos y aun así, hay que seguir adelante trabajando. En muchas ocasiones pueden dar ganas de tirar la toalla, pero no puede ser así.

– ¿Cuál ha sido la situación más rara en la que ha recurrido a la magia?

– Estando en República Dominicana necesitábamos acceder a una zona del hotel que ya estaba cerrada para los turistas, y desde donde se tenían unas vistas maravillosas, así que me armé de valor, me enfundé la baraja, me gané a los guardias de seguridad y pudimos pasar. Otros lo utilizan para ligar ¿no?

Los sueños

– Un consejo de mago para los 28.000 socios de Iberaval…

– Que sigan adelante con sus 28.000 sueños, que son generadores de riqueza, de empleo, y que gracias a ellos hay familias que se han formado y sueños que se han cumplido. Puede leer también mi libro Hay un mago en ti. Atrévete a descubrirlo porque seguro que se sienten muy identificados conmigo en muchos aspectos.

Miguel de Lucas y el cohete

La experiencia con Iberaval

– ¿De su contacto para obtener financiación con Iberaval, qué destacaría?

– En resumen: que me hicieron todo muy fácil. No conocía a las sociedades de garantía y desde el banco me animaron a recurrir a Iberaval. Formalizamos una operación y, cuando teníamos el primer préstamo abierto ya solicité el segundo. Y los amorticé ambos antes de tiempo. Recuerdo la cantidad de cuentas que tuvo que hacerme el director de Iberaval en Zamora, José Luis, porque me gusta entender todos los procesos. Aquello que hago. Aunque sea mago, una disciplina más artística, es algo que hago siempre. Tenía mucho reparo a las letras pequeñas, pero, desde el principio, me di cuenta de que en Iberaval las letras pequeñas eran bien grandes

– Parece obvio con esto que nos dice, pero, ¿repetiría?

– Sin duda sí, por muchos motivos: la gente que tengo a mano en la oficina de Zamora, es muy cercana y no se ha lavado las manos nunca. Siempre han contestado al teléfono y al correo electrónico. Los empresarios no tenemos por qué saber de todo, aunque nos empeñamos en ello, pero hay gente que no nos apoya. Ocurre cuando tocas otros puntos de la administración. Pero en Iberaval, al ser compañeros y empresarios, existe un alto grado de empatía.

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