Anna Bayón sitúa LinkedIn en el terreno del negocio real y Carolina Grijalvo reivindica la oratoria como ventaja competitiva
Ambas especialistas ponen el foco en dos palancas decisivas para pymes y directivos: convertir la presencia digital en oportunidades concretas y transformar la comunicación en una herramienta de influencia
Anna Bayón lleva el debate sobre LinkedIn a un terreno mucho más exigente que el de la simple visibilidad. En su conversación en Compromiso Iberaval, la estratega de marca personal para CEOs y founders defendió que la plataforma sólo tiene sentido para una pyme, un autónomo o un emprendedor cuando se convierte en palanca de negocio.
Su tesis es nítida: «LinkedIn no va de métricas de vanidad, va de credibilidad, conversión y relaciones que abren mercado». Desde esa premisa, Bayón desmonta una de las inercias más extendidas en muchas empresas: medir una estrategia de posicionamiento a largo plazo con ansiedad de resultados inmediatos.
A su juicio, en España persiste una mirada «demasiado cortoplacista», lo que dificulta construir una presencia sólida y coherente en la red profesional.
Su aportación resulta especialmente útil para el tejido pyme porque baja el discurso a problemas muy concretos. Bayón sostiene que cuando una empresa siente que LinkedIn «no funciona», el fallo rara vez está en un único punto y suele comenzar en algo más profundo: la incapacidad de explicar con claridad qué hace, a quién ayuda y qué problema resuelve.
De ahí que insista en revisar el perfil, la propuesta de valor y el relato con el que se sale al mercado. También cuestiona uno de los errores más habituales en la construcción del perfil profesional: limitar el titular al cargo.
«Al final tú, cuando buscas a una persona, realmente no buscas el cargo que desempeña, sino qué otras cosas te puede ofrecer», señala, en una llamada de atención directa a quienes siguen utilizando LinkedIn como un mero escaparate corporativo y no como una herramienta comercial y reputacional.
DE RED SOCIAL A CANAL PROFESIONAL
La entrevistada reivindica, además, un uso más maduro de la plataforma. Para Bayón, LinkedIn deja de ser una red social más cuando cambia la intención con la que se publica: menos diario personal y más capacidad para explicar cómo se ayuda a otros y qué resultados se obtienen. En esa lógica, el contenido útil no nace necesariamente de grandes campañas, sino del propio día a día de una empresa.
De hecho, lanza una idea para pequeñas estructuras con recursos limitados: muchas compañías creen que no tienen nada que contar cuando, en realidad, su agenda diaria está llena de material aprovechable. «Por cada hora que tienes ahí seguramente te salen cinco o seis post fácil», afirma al referirse a reuniones, presentaciones y conversaciones internas que pueden traducirse en contenido con sentido de negocio.
Bayón también aporta una lectura equilibrada sobre el papel de la inteligencia artificial. No la plantea como sustituto de la voz propia, sino como apoyo para ordenar ideas, automatizar procesos y ganar eficiencia, siempre que no se pierda naturalidad.
En su método aparecen dos conceptos que atraviesan toda la entrevista y que explican bien su enfoque: «coherencia» y «equilibrio». Coherencia para sostener una estrategia sin caer en bandazos; equilibrio para combinar SEO interno, narrativa humana, frecuencia de publicación y objetivos reales.
Su mensaje de fondo es que la reputación profesional no se improvisa y que la marca personal de directivos y empleados también puede fortalecer a la empresa, siempre que ese proceso no se fuerce y se entienda como una oportunidad compartida.
CAROLINA GRIJALVO: HABLAR BIEN PARA INFLUIR MEJOR
En un plano distinto, pero complementario para cualquier empresa, Carolina Grijalvo puso el acento en la comunicación oral como una competencia decisiva para directivos, emprendedores y profesionales.
La experta en oratoria y comunicación de autoridad, con una trayectoria singular que combina ingeniería, educación social y formación en desarrollo personal, defiende que hablar en público no es una habilidad reservada a perfiles excepcionales. «Lo bueno es que se entrena y se aprende. Es una habilidad que, como cualquier otra, se puede adquirir», sostiene.
Desde esa convicción ha construido su método, «el abanico de la oratoria», una propuesta con la que busca ayudar a quienes necesitan ordenar un discurso, controlar el miedo escénico y ganar impacto ante una audiencia.
El valor de Grijalvo está en convertir un problema muchas veces invisibilizado en una cuestión estratégica. No habla únicamente de técnica escénica, sino de influencia, liderazgo y capacidad para conectar.
ABANICO DE POSIBILIDADES
«Hablar bien en público abre tu abanico de posibilidades», resume, antes de subrayar que, «entre dos personas con la misma valía y el mismo talento», tendrá más opciones quien sepa «lucir lo mejor y comunicarlo mejor».
Su trabajo pone el foco tanto en la mentalidad —ese «diálogo interno derrotista» que bloquea a muchos profesionales— como en la estructura del mensaje, el lenguaje verbal y no verbal y la preparación del inicio y el cierre de cada intervención.
También introduce una idea relevante para el ámbito empresarial: la autoridad no se impone, se proyecta y se gana. «La autoridad no se impone, te la conceden otros», explica, al defender una comunicación con firmeza, autenticidad y palabras que transmitan solvencia en lugar de inseguridad.
POSICIONAR COMO CLAVE
Tanto Bayón como Grijalvo, cada una en su especialidad, dejan una lectura útil para el mundo de la pyme: crecer no depende de tener un buen producto o un buen servicio, sino de ser capaz de posicionarlo, contarlo y defenderlo con criterio.
La primera lo sitúa en el terreno digital y reputacional; la segunda, en el de la voz, la escena y la capacidad de persuasión. Pero en ambos casos hay una misma idea de fondo: la visibilidad, por sí sola, ya no basta. Hace falta método, intención y una propuesta reconocible.
