Iberaval, palanca de crecimiento: del salto de ZIBÁ a la excelencia empresarial en Castilla y León con Fundación Execyl
Dos historias, una misma idea: cuando hay financiación y acompañamiento, los proyectos ambiciosos se convierten en realidad
Iberaval aparece en estos dos relatos con un papel nítido: el de socio financiero que aporta garantías y confianza justo cuando una empresa se juega el siguiente escalón. En el caso de Rocío Ruiz Aragoneses, directora de Gastronomía José María, ese momento decisivo tiene nombre propio: ZIBÁ, el espacio con el que la compañía ha reforzado su posicionamiento en el segmento de eventos en Segovia. «Iberaval estuvo a nuestro lado y pudimos hacerlo realidad», explica, vinculando ese respaldo a la capacidad de ejecutar inversiones de calado sin perder el control del día a día.
La historia de ZIBÁ nace, según su testimonio, de una lectura estratégica del riesgo y de la necesidad de diversificar. Ante la posibilidad de que una crisis redujera el turismo, el grupo impulsó José María Eventos como vía alternativa, primero a través de catering para bodas y encuentros corporativos. La demanda creció, pero el modelo chocó con un límite operativo: el restaurante y su equipo se doblaban cada fin de semana y la actividad principal podía resentirse. La decisión fue entonces ganar escala con infraestructura propia: un espacio estable, cercano a la ciudad y bien conectado -a pocos minutos del AVE- capaz de acoger grandes celebraciones, congresos y reuniones empresariales, además de servir de apoyo en los periodos punta del restaurante.
PLAN ESTRATÉGICO Y GOLPE DE REALIDAD EN 2020
Ruiz Aragoneses sitúa el proyecto dentro de un plan estratégico con dos vías de crecimiento: industrializar el cochinillo viajero (producto preasado con distribución más amplia) o desarrollar el área de eventos. Eligieron la segunda porque preservaba el contacto directo con el cliente y la experiencia, el terreno natural del grupo. Y cuando parecía que la apuesta estaba encarrilada, llegó el golpe: la compra del espacio se cerró en enero de 2020 y, apenas tres meses después, la pandemia paralizó la actividad. Su relato describe esa etapa como una presión de gestión constante -mercancía que se estropea, decisiones urgentes y reglas cambiantes-, pero también como un punto de inflexión en la relación con los clientes, donde la comunicación honesta se convirtió en una palanca de fidelización.
Esa visión de negocio se apoya, además, en un modelo productivo que la directiva define como economía circular: Agrocorte Gourmet, la granja del grupo, cuenta con 740 madres y abastece a las distintas líneas -restaurante, eventos y cochinillo viajero-, trasladando el control del origen (genética, alimentación y bienestar animal) a la calidad final. En paralelo, destaca la obtención de la IGP del cochinillo de Segovia como hito que refuerza la proyección del producto y de la marca gastronómica del territorio.
FINANCIACIÓN PARA COMPETIR
La segunda conversación amplía el foco desde un caso empresarial concreto hacia el ecosistema productivo. Pablo Roberto Herrero, presidente de Execyl desde el 19 de noviembre de 2025, vincula competitividad y acceso a financiación con una idea difícil de rebatir: «sin apoyo financiero es difícil sostener procesos de mejora». En su análisis, la financiación no es sólo precio, sino una condición estructural para mantener el rumbo: invertir en tecnología, implantar sistemas internos, profesionalizar la gestión de personas y sostener la mejora continua cuando la agenda se llena de tensiones de caja. Ahí encaja Iberaval como actor fundamental en el acompañamiento a pymes y proyectos emprendedores, aportando garantías y confianza en etapas decisivas: el nacimiento, la inversión y el crecimiento.
Herrero ilustra esa tesis con la evolución de RBH Global, nacida en 1982 como despacho familiar y convertida en consultora con alcance nacional, sedes en Madrid, Valladolid o Zaragoza y un equipo que supera los 70 profesionales y se acerca a 80. El plan estratégico apunta más alto: superar los 250 empleados en un contexto en el que la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías -sostiene- abren oportunidades para ganar eficiencia y reforzar la toma de decisiones sin perder calidad.
También subraya dos piezas cada vez más determinantes para competir con márgenes sostenibles: el compliance y el control interno como mecanismos de protección y continuidad, especialmente cuando la organización crece y aumenta su complejidad. Cumplir con obligaciones fiscales y administrativas -por extensión y por interpretación- es una preocupación recurrente, y la estandarización de procesos y el uso de tecnología se convierten en ventajas competitivas.
20 ANIVERSARIO DE EXECYL
Execyl, añade, funciona como espacio de intercambio de buenas prácticas entre empresas de distintos tamaños, y 2026 año de su 20 aniversario- servirá para reforzar la apertura territorial con jornadas en diferentes provincias, tras una cita reciente en Segovia y con parada anunciada en Salamanca. En esa gobernanza, Iberaval también está dentro: su director general, Pedro Pisonero, es vicepresidente de la Fundación, un vínculo que Herrero interpreta como refuerzo entre impulso financiero y estándares de gestión.
Ambas conversaciones de este nuevo episodio de Compromiso Iberaval inciden en la diversificación y el crecimiento no dependen únicamente de una buena idea o de un producto sólido. Se sostienen, de hecho, sobre tres columnas que, cuando se alinean, multiplican las probabilidades de éxito: financiación y acompañamiento para ejecutar inversiones (Iberaval como ejemplo explícito), gestión profesional para ganar productividad y proteger la continuidad (procesos, tecnología, compliance), y una comunicación capaz de construir comunidad y reputación sin grandilocuencia.
En palabras de Ruiz Aragoneses, en un entorno donde el margen se defiende cada día con gestión, equipo y propuesta de valor, contar con aliados adecuados marca la diferencia entre intentarlo y conseguirlo.
