Solicitar financiación para tu proyecto puede parecer, desde fuera, un trámite puramente administrativo. El banco tiene otra visión
El binomio perfecto: aunar tus necesidades de financiación para el proyecto que emprendes junto a unas condiciones financieras favorables
Las entidades financieras no solo evalúan números; evalúan personas, modelos de negocio y, sobre todo, riesgos. Entender qué miran realmente y cómo puedes prepararte marca la diferencia entre un “lo sentimos” y un “adelante”.
1. Tu solvencia: el punto de partida innegociable
El primer filtro es siempre tu solvencia. Aquí el banco se pregunta algo muy simple: ¿esta persona o empresa podrá devolver el dinero? Para responderlo, analiza tu historial crediticio, tu nivel de endeudamiento actual y la estabilidad de tus ingresos.
Un buen proyecto no compensa una mala salud financiera personal o empresarial. Si tienes impagos, retrasos recurrentes o un endeudamiento excesivo, será muy complicado que aprueben la financiación para tu proyecto, por brillante que sea la idea.
Prepararte implica revisar tu situación antes de sentarte con el banco: regularizar deudas, evitar nuevas cargas financieras y tener clara tu foto financiera actual.
2. El proyecto: viabilidad antes que entusiasmo
El banco no se enamora de las ideas, se enamora de los proyectos viables. Analizará el plan de negocio con lupa: mercado objetivo, competencia, propuesta de valor y previsiones financieras.
Las previsiones deben ser realistas, coherentes y defendibles. Un exceso de optimismo suele jugar en contra cuando solicitas financiación para tu proyecto, porque transmite falta de criterio o desconocimiento del mercado.
Asegúrate de que tu plan de negocio demuestra que sabes dónde te metes y que has contemplado distintos escenarios, incluidos los menos favorables.
3. Capacidad de generación de ingresos
Más allá del plan, el banco quiere ver cómo y cuándo entrará el dinero. Si tu proyecto ya está en marcha, analizará tus ventas, márgenes y recurrencia. Si es nuevo, se fijará en la lógica del modelo y en referencias comparables.
Sin una fuente clara de ingresos, no hay financiación sostenible. Por eso, justificar cómo la financiación para tu proyecto se transformará en ingresos futuros es clave para generar confianza.
4. Aportación propia: piel en el juego
Uno de los factores más infravalorados por los solicitantes es la aportación de recursos propios. El banco quiere ver que tú también asumes riesgo.
Cuando inviertes tu propio dinero, el banco percibe compromiso y alineación de intereses. Pedir financiación para tu proyecto sin aportar nada suele interpretarse como una señal de alerta.
No se trata solo de dinero: tiempo, activos o reinversión de beneficios también cuentan como implicación real.
5. Tu experiencia y la de tu equipo
El banco también te evalúa a ti. Tu trayectoria, tu conocimiento del sector y la experiencia del equipo son claves, especialmente en proyectos nuevos.
Un equipo sólido puede compensar la falta de histórico financiero. Si demuestras que sabes ejecutar, la financiación para tu proyecto será mucho más defendible ante el comité de riesgos.
Incluye perfiles complementarios y deja claro quién hace qué dentro del proyecto.
6. Coherencia y transparencia
Uno de los errores más comunes es contar una historia distinta en cada documento o responder de forma ambigua a las preguntas clave.
La coherencia genera confianza; la opacidad la destruye. Si quieres acceder a financiación para tu proyecto, sé transparente con los riesgos y con las debilidades: el banco las detectará igual.
7. Relación previa con la entidad
No es lo mismo llegar “en frío” que construir una relación a lo largo del tiempo. Un banco que ya te conoce tiene más contexto para valorar tu solicitud.
La confianza se construye antes de necesitar el dinero. Mantener informada a tu entidad facilita futuras solicitudes de financiación para tu proyecto.
9. Garantías: las SGR, en juego
Las garantías no sustituyen a un buen proyecto, pero sí reducen el riesgo percibido. En muchas operaciones de financiación para tu proyecto, son el elemento que inclina la balanza a favor del sí.
Antes de la reunión, ten claro qué puedes ofrecer y en qué condiciones. Habla con nosotros para obtener el mejor asesoramiento y dar vida a tu proyecto. Hablamos de emprender, de crecer y consolidar tu proyecto. Hablemos de Iberaval.
