
Asier Ibarrondo y Nacho Bautista analizan cómo la confianza transforma la reputación empresarial y la inversión sostenible
Asier Ibarrondo, fundador y CEO de Data Comunicación, y Nacho Bautista, cofundador y CEO de Fundeen, protagonizan un nuevo episodio de «Compromiso Iberaval». Ibarrondo explica cómo las reseñas, Google y la inteligencia artificial condicionan la reputación de las empresas, mientras Bautista detalla el funcionamiento de la financiación participativa aplicada a proyectos renovables y otros activos sostenibles. Fundeen había analizado más de 1.000 proyectos y financiado algo más de cuarenta en el momento de la entrevista.
Escucha el podcast
Este reproductor se muestra desde Spotify, que usa cookies de terceros.
La reputación que una empresa construye en Internet puede condicionar una venta antes incluso de que exista un primer contacto con el cliente. Al mismo tiempo, nuevas fórmulas de financiación permiten a pequeños inversores participar en proyectos energéticos y sostenibles que tradicionalmente estaban asociados a grandes compañías y operadores especializados. Son dos transformaciones diferentes, pero comparten una materia prima esencial para cualquier negocio: la confianza.
El nuevo episodio del videopodcast «Compromiso Iberaval» reúne a Asier Ibarrondo, fundador y CEO de Data Comunicación, y a Nacho Bautista, cofundador y CEO de Fundeen, para analizar cómo están cambiando la comunicación empresarial, la inteligencia artificial, las decisiones de compra, el acceso a la inversión y la financiación de proyectos sostenibles.
Ibarrondo, con más de 25 años de trayectoria en comunicación y gestión reputacional, pone el foco en una realidad cada vez más evidente: clientes, proveedores, trabajadores e inversores investigan a las empresas antes de tomar decisiones y lo hacen ya no solo a través de Google, las páginas corporativas o las reseñas, sino también mediante herramientas de inteligencia artificial.
Bautista aporta la perspectiva de una compañía tecnológica y regulada nacida en Ávila. Fundeen comenzó concentrada en la financiación participativa de instalaciones renovables y ha ido ampliando su actividad hacia otros activos sostenibles. En el momento de la entrevista, la empresa había analizado más de un millar de proyectos y financiado algo más de cuarenta, después de iniciar su actividad con una primera operación de apenas 40.000 euros y avanzar progresivamente hacia proyectos de varios millones.
Este vídeo se muestra desde YouTube, que usa cookies de terceros.
La reputación deja de ser sólo comunicación para convertirse en negocio
«La reputación empresarial es la forma en la que te perciben aquellas personas que para ti son importantes». Con esa definición, Asier Ibarrondo aleja el concepto de una interpretación meramente estética o comunicativa. Lo relevante no es únicamente lo que una compañía dice sobre sí misma, sino la percepción que genera entre sus grupos de interés y la capacidad que tiene para influir legítimamente sobre ella mediante hechos y comunicación.
Durante años, recuerda el responsable de Data Comunicación, muchas empresas funcionaron con la máxima de que bastaba con hacer las cosas bien. En su opinión, ese planteamiento ya no resulta suficiente. «No comunicar es un error», sostiene, porque supone dejar al azar la construcción de uno de los activos que puede terminar repercutiendo en la cuenta de resultados.
El cambio es especialmente visible en las reseñas. Antes de comprar un producto, reservar un establecimiento, contratar un servicio o incluso valorar una oferta laboral, el usuario dispone de una cantidad de información que hace dos décadas sencillamente no existía. Y la inteligencia artificial añade una nueva capa a ese proceso.
El internauta ya no se limita necesariamente a introducir dos o tres palabras en un buscador. Puede preguntar a una IA dónde detenerse durante un viaje, pedir que compare varios establecimientos, solicitar sus ventajas e inconvenientes y continuar la conversación hasta tomar una decisión. Para Ibarrondo, este comportamiento obliga a las organizaciones a pensar en qué preguntas quieren aparecer como respuesta y en qué fuentes se apoyan los sistemas digitales para construir esas recomendaciones.
Coherencia en el posicionamiento
La consecuencia afecta también al posicionamiento. El fundador de Data Comunicación defiende la necesidad de trabajar de forma coherente la entidad digital de la empresa, sus responsables, productos y servicios, así como la información contenida en su web corporativa, los medios de comunicación y otras fuentes relevantes.
No significa que la empresa pueda controlar todo lo que se publica sobre ella. Precisamente por eso adquiere importancia una gestión estructurada que permita hacer visible qué hace, qué promete y en qué se diferencia.
Las reseñas negativas forman parte de esa realidad. Ibarrondo rechaza la idea de que una valoración desfavorable deba desencadenar automáticamente una respuesta defensiva. Recomienda estudiar qué ha sucedido, comprobar la información disponible y contestar demostrando que la empresa ha atendido el problema. Un historial compuesto exclusivamente por opiniones perfectas puede llegar incluso a resultar poco creíble.
La recomendación es radicalmente distinta ante la tentación de comprar valoraciones falsas. Ibarrondo desaconseja esta práctica por el riesgo que entraña para la credibilidad de la organización y porque las propias plataformas disponen de mecanismos para detectar comportamientos anómalos. Frente al artificio, propone integrar de manera natural y continuada la solicitud de opiniones auténticas dentro de los procesos de relación con clientes.
La misma anticipación resulta necesaria ante una crisis reputacional. Uno de los mayores peligros es, según el experto, que la organización llegue a ella sin preparación y termine reaccionando «desde el hígado, y no desde el cerebro». De ahí la conveniencia de definir previamente la narrativa de la compañía, identificar riesgos y prever cómo actuar si alguno de esos escenarios termina produciéndose.
De 40.000 euros a proyectos de millones: el crecimiento de Fundeen desde Ávila
La segunda conversación del episodio traslada la confianza desde el terreno reputacional al financiero. Nacho Bautista, cofundador y CEO de Fundeen, relata cómo una experiencia profesional previa en el sector de las energías renovables terminó convirtiéndose en una oportunidad empresarial.
Bautista trabajaba con proyectos vinculados a fondos de inversión y veía unas características de rentabilidad y riesgo que le resultaban atractivas, pero detectaba al mismo tiempo importantes barreras de entrada para el ciudadano. Paralelamente, utilizaba una plataforma de financiación participativa relacionada con el sector inmobiliario. La posibilidad de combinar ambos mundos terminó dando origen a Fundeen.
El proyecto lo puso en marcha con su hermano Adrián. Ambos optaron por regresar a Ávila, inicialmente también como una forma de reducir los costes de emprender y posteriormente como una apuesta empresarial por la ciudad. La compañía pasó por una etapa de contratación en Madrid, pero acabó reforzando su implantación abulense.
Según Bautista, en el momento de la entrevista Fundeen contaba con 17 profesionales, de los cuales 14 trabajaban en Ávila. Su experiencia le lleva a defender que desarrollar una empresa tecnológica desde una ciudad pequeña puede ofrecer ventajas tanto empresariales como personales, desde el apoyo del entorno hasta una mayor estabilidad de los equipos.
La actividad de Fundeen también se ha transformado. La plataforma nació concentrada en proyectos solares y eólicos, pero su radio de acción se ha ido ampliando hacia los activos sostenibles, con operaciones relacionadas con cargadores para vehículos eléctricos, absorción de carbono y proyectos agrícolas.
Más de un millar de análisis
Bautista explica en «Compromiso Iberaval» que la compañía había superado ya las 1.000 carpetas de proyectos analizados, frente a algo más de cuarenta finalmente financiados. Eso supone que únicamente alrededor de un 3 o un 4 % de las operaciones estudiadas termina pasando sus filtros, según los datos aportados por el empresario.
El proceso incluye análisis financieros, técnicos y jurídicos. Bautista señala que prácticamente la totalidad de esas due diligence se realiza actualmente con asesores externos, cuyos informes pasan a formar parte de la documentación que puede consultar el inversor.
Ese rigor adquiere especial relevancia porque hacer accesible una inversión no significa eliminar su complejidad ni sus riesgos. El CEO de Fundeen lo resume mediante una máxima utilizada en la compañía: «Tenemos que simplificar sin ser simplistas».
La plataforma organiza por ello la información en diferentes niveles. El usuario puede acceder primero a una explicación sencilla del proyecto y profundizar posteriormente hasta consultar documentación detallada antes de adoptar su decisión. La elección de dónde invertir corresponde al propio usuario, que construye su cartera seleccionando las operaciones en las que desea participar.
El crecimiento de Fundeen permite observar también el recorrido que debe afrontar una startup regulada. La autorización inicial tardó cerca de dos años, según Bautista. Una vez conseguida, el primer proyecto publicado buscaba 40.000 euros, contó con algo más de cuarenta participantes y quedó financiado al día siguiente.
Crecimiento paso a paso
Después llegaron operaciones de 100.000, 200.000, 300.000 y 500.000 euros, para avanzar posteriormente hacia uno, dos, tres y hasta cinco millones. El salto no dependía solo de disponer de tecnología capaz de gestionar un importe mayor. Requería simultáneamente una comunidad de inversores suficientemente amplia y proyectos de calidad adecuados a esa capacidad de financiación.
Fundeen no cobra, según explica Bautista, comisiones a los inversores por ingresar o retirar fondos. El modelo de negocio se sustenta en los promotores. La compañía percibe una comisión por estructurar las operaciones y otra por gestionarlas durante su vigencia. En proyectos de deuda, Bautista sitúa la primera generalmente entre el 2,5 y el 3%, mientras que la gestión se encuentra en torno a 70 puntos básicos anuales, un 0,7% del capital vivo.
El empresario aporta además otro dato relevante, aunque necesariamente referido al momento en que se realizó la entrevista: en los proyectos articulados mediante deuda, Fundeen registraba entonces una tasa de impago del 0%, con todos ellos pagados al cien por cien. En las inversiones en capital sí se habían producido retrasos o desviaciones en algunos proyectos como consecuencia de circunstancias como los plazos de construcción o la variación de los precios de la energía.
Precisamente ahí aparece una de las fronteras que Bautista considera imprescindibles: una previsión de rentabilidad no debe presentarse como una promesa. Producción, costes, precios energéticos y otras variables pueden modificar un plan de negocio, de modo que el inversor debe disponer de suficiente información para decidir con conocimiento de causa.
Financiación, territorio y el nuevo mapa energético
La experiencia de Fundeen permite también abordar uno de los asuntos centrales de «Compromiso Iberaval»: el acceso de las empresas a la financiación. Bautista percibe una evolución favorable en el mercado de deuda para startups y pequeñas compañías, con entidades financieras que han creado equipos específicos para atender este segmento.
Fundeen mantiene relación con entidades que ayudan a la empresa a atender necesidades como el circulante, especialmente relevante cuando una compañía pequeña trabaja para grandes corporaciones y debe asumir diferencias importantes entre los momentos de prestación y cobro.
Bautista considera que el ecosistema de financiación ha madurado desde que pusieron en marcha Fundeen, aunque introduce más matices cuando habla de las rondas de capital. En ese terreno, las posibilidades dependen en mayor medida de los ciclos económicos y de las tendencias que concentran en cada momento el interés inversor.
La financiación participativa también puede desempeñar otro papel en el despliegue energético: vincular a las poblaciones locales con los proyectos que se desarrollan en su entorno. La posibilidad de que vecinos de una zona participen económicamente en una instalación renovable puede contribuir a generar una relación diferente con ella, pero Bautista advierte de que no constituye una fórmula automática para obtener aceptación.
Mal planteada, reconoce, la medida puede producir justamente la reacción contraria: que una población interprete que, además de soportar una instalación con la que discrepa, se le pide dinero para financiarla. Por eso considera indispensable que exista diálogo desde fases mucho más tempranas del proyecto y que la primera actuación sea escuchar a los territorios.
Con perspectiva energética
La entrevista entra igualmente en el debate sobre el futuro del sistema eléctrico español. Bautista considera que el almacenamiento mediante baterías tendrá un peso creciente en la evolución de las renovables y señala que Fundeen ya prácticamente no financia parques que no incorporen paquetes de almacenamiento.
Sobre la energía nuclear, su planteamiento es más pragmático que ideológico. No la rechaza por sus emisiones de CO₂, pero cuestiona que la construcción de nuevas centrales pueda ofrecer una solución a corto plazo debido a los elevados tiempos necesarios para tramitarlas y ejecutarlas. Sí considera que la extensión de la vida de las instalaciones existentes puede plantear un debate diferente.
Comunicación, financiación y energía terminan así convergiendo alrededor del mismo concepto que atraviesa las dos entrevistas: una empresa necesita generar confianza antes de poder transformarla en una decisión. En el caso de Data Comunicación, esa decisión puede ser una compra, una contratación o una recomendación. En Fundeen, puede consistir en que un inversor destine sus recursos a un proyecto o en que una compañía encuentre una vía alternativa para financiarlo.
El episodio refuerza además la nueva etapa audiovisual de «Compromiso Iberaval», que junto al formato de audio incorpora ahora el vídeo y puede seguirse a través de los canales de Iberaval y de las principales plataformas. Una evolución del propio podcast que coincide, precisamente, con uno de los mensajes que deja Ibarrondo: las empresas deben estar presentes allí donde están sus públicos y adaptar su comunicación a unos canales que vuelven a cambiar.