
Iberaval pone la confianza en el centro del emprendimiento: del océano al medio rural
La confianza aparece como el primer gran aval de cualquier proyecto empresarial en el nuevo episodio de «Compromiso Iberaval», el podcast de Iberaval. La entrega reúne dos miradas distintas, pero conectadas por una misma idea: las iniciativas que transforman la realidad rara vez nacen con todas las certezas, aunque pueden abrirse camino cuando combinan propósito, resistencia, financiación adecuada y capacidad para generar valor.
Iberaval pone la confianza en el centro del emprendimiento: del océano al medio rural
IEl nuevo episodio de «Compromiso Iberaval» reúne al navegante Ricardo Diniz y al empresario Alberto Pascual para abordar liderazgo, financiación, empresa agroganadera y proyectos viables frente a la despoblación
La confianza aparece como el primer gran aval de cualquier proyecto empresarial en el nuevo episodio de «Compromiso Iberaval», el podcast de Iberaval. La entrega reúne dos miradas distintas, pero conectadas por una misma idea: las iniciativas que transforman la realidad rara vez nacen con todas las certezas, aunque pueden abrirse camino cuando combinan propósito, resistencia, financiación adecuada y capacidad para generar valor. El capítulo conversa, por un lado, con Ricardo Diniz, navegante portugués en solitario, conferenciante y coach corporativo, que traslada al mundo de la empresa las lecciones aprendidas en el océano. Por otro, con Alberto Pascual, CEO de Grupo Kerbest —alma rural—, presidente de Fundación Kerbest y de la Cámara de Comercio de Ávila, que defiende que el futuro del medio rural pasa por impulsar proyectos empresariales viables, capaces de crear actividad económica, empleo y oportunidades reales.
De 4.000 «noes» al primer respaldo
Ricardo Diniz resume su trayectoria con una frase que funciona también como declaración de principios para cualquier emprendedor: «Los sueños hay que activarlos y convertirlos en objetivos». Su vida vinculada al mar le ha llevado a navegar más de 100.000 millas náuticas, una distancia equivalente a casi cuatro vueltas al mundo, pero también a convivir con la incertidumbre, el miedo, la soledad y la toma de decisiones bajo presión. En la entrevista recuerda que desde niño quiso ser navegante en solitario y que empezó a buscar sus propios recursos limpiando barcos y vendiendo pastel de zanahoria en la playa. Aquella experiencia, más que una anécdota, fue su primera escuela empresarial. La conversación llega tras su participación en Lisboa en el encuentro anual de la Asociación Europea de Instituciones de Garantía, AECM, con presencia de líderes financieros e institucionales de 33 países. Allí, Diniz compartió una experiencia marcada por la búsqueda de apoyos, las negativas y la importancia del primer respaldo: durante casi cinco años recibió alrededor de 4.000 «noes» antes de conseguir su primer patrocinador. Ese primer «sí», explica, no llegó por una presentación impecable, sino por la construcción de una relación de confianza. Su mensaje conecta directamente con el papel de las sociedades de garantía: muchos proyectos necesitan que alguien crea en ellos antes de que el mercado los valide plenamente. Diniz insiste en que el dinero no debe ser el punto de partida. «Nunca he creado un negocio para tener dinero. El objetivo es crear algo de valor, y el dinero es la consecuencia de la calidad de lo que estamos haciendo», afirma. Su forma de entender el liderazgo se apoya en la intuición, la escritura, la escucha y la capacidad de distinguir el miedo del peligro real. En el mar, una tormenta puede ser una amenaza, pero también una oportunidad para avanzar si se sabe gestionar. En la empresa ocurre algo parecido: ante una crisis, lo decisivo es evitar el pánico, proteger la energía interna y buscar una solución posible.
Empresa rural para fijar población
La segunda parte del episodio sitúa el foco en uno de los grandes retos económicos y sociales de los territorios de interior: la generación de actividad en el medio rural. Alberto Pascual, ganadero por vocación y CEO de Grupo Kerbest —alma rural—, sostiene que provincias como Ávila necesitan empresas capaces de atraer talento, crear empleo y ofrecer carreras profesionales vinculadas al campo. «La primera piedra siempre será la generación de proyectos viables en el campo», subraya. Pascual representa una visión del sector agroganadero que va más allá de la producción. Ingeniero Agrícola, formado en IESE Business School y en la Universidad de Salamanca, ha impulsado iniciativas como Grangenia, vinculada a la innovación, la bioseguridad y el bienestar animal. Su planteamiento es claro: el campo puede ser competitivo si se gestiona con mentalidad empresarial, visión de largo plazo, sostenibilidad medible y capacidad para integrar producción, economía circular, formación y compromiso social. «Un ganadero no puede crecer única y exclusivamente como ganadero, tiene que crecer como empresario y como persona», señala. Uno de los ejes de su intervención es la recuperación del prestigio de los oficios del sector primario. Desde Grupo Kerbest y Fundación Kerbest se han impulsado proyectos de formación y colaboración con centros educativos, universidades y formación profesional. Pascual destaca el papel del Centro de Formación de La Colilla, con ciclos vinculados al ámbito agropecuario, que este año ha alcanzado 74 matrículas. También menciona la Escuela de Pastores y programas de captación de vocaciones que acercarán a cerca de 2.000 niños al conocimiento del medio rural, la ciencia aplicada, el reciclaje, la impresión 3D, la hidroponía o el compostaje. Para Pascual, la despoblación no se combate únicamente con ayudas, vivienda o sentimiento de pertenencia, aunque todos esos factores importan. El primer motor debe ser la empresa. «Si generas valor y actividad económica en un entorno, lo tendrás todo hecho», resume. Desde la Cámara de Comercio de Ávila, reclama más ambición empresarial, más orgullo profesional y proyectos tractores capaces de generar escala y confianza en el territorio.
Financiación para pasar de la idea al proyecto
El episodio también aborda el papel de Iberaval y de las sociedades de garantía en las fases iniciales de un proyecto, precisamente cuando el emprendedor todavía no cuenta con balances consolidados ni historial suficiente ante la financiación tradicional. Pascual, socio de Iberaval, considera que estas entidades resultan especialmente relevantes para apoyar inversiones que permiten arrancar, crecer y crear actividad. Su planteamiento distingue entre financiar costes ordinarios y respaldar inversiones transformadoras: «Financiarme la inversión, que luego ya me encargaré yo de mi proyecto», afirma. «Compromiso Iberaval» une así dos testimonios que refuerzan una misma tesis: emprender exige propósito, datos, resistencia y apoyos capaces de convertir una intuición inicial en una realidad económica con impacto. La confianza, entendida como relación, credibilidad y compromiso, aparece como la palanca que permite pasar del sueño al objetivo, de la idea al proyecto y del proyecto a la actividad que genera valor.
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