HISTORIA

La primera Sociedad de Garantía Recíproca de Castilla y León se constituyó el 6 de noviembre de 1981 y 16 años después, el 15 de septiembre de 1997, tras la fusión de las dos SGRs existentes se conforma Iberaval, que nace con un claro objetivo: servir de instrumento para el desarrollo regional ayudando a la financiación de la pequeña y mediana empresa. Su amplio recorrido se robustece aún más a principios de 2010, cuando el radio de acción se amplía también a la comunidad autónoma de La Rioja. Cinco años más tarde, en 2015, Iberaval absorbía Transaval, la sectorial del Transporte y la Pesca, lo que implicaba un refuerzo en la actividad referida a esos ámbitos.

Iberaval fue, desde el primer momento, una sociedad conocedora de las peculiaridades y necesidades empresariales de cada provincia, pero con la fuerza que le da ser uno de los referentes más importantes para los pequeños y medianos empresarios y autónomos, claros protagonistas en el desarrollo de esta región. Algo clave, cuando la estructura económica imperante en los países de la Unión Europea, también en los territorios en los que tiene presencia Iberaval, se sustenta en la pequeña y mediana empresa.

El empresario que decide invertir se encuentra con una serie de trabas que, en muchas ocasiones, hacen que un ilusionante proyecto no pueda materializarse. Iberaval trata de facilitar las cosas a la pyme promoviendo su competitividad mediante el acceso a la financiación de proyectos viables aunque, en algunos casos, no cuenten con garantías suficientes.

El objeto social de nuestra compañía pasa por otorgar garantías personales por aval o por cualquier otro medio admitido en derecho, distinto del derecho de caución a favor de sus socios para operaciones que realicen dentro del tráfico de las empresas de las que sean titulares. De igual modo, un valor añadido de la SGR, que está presente en Castilla y León, Madrid y La Rioja, es que presta servicios de asistencia y asesoramiento financiero a las pymes.

La sociedad está integrada por socios protectores -fundamentalmente instituciones públicas o financieras- y partícipes. Esto es, todas las pequeñas y medianas empresas cuyo número de trabajadores no exceda de 250 empleados, ya sean personas físicas o jurídicas, dedicados a cualquier actividad empresarial de lícito comercio y que tengan su establecimiento dentro del ámbito geográfico del estado español. Esa participación en Iberaval agiliza el acceso al respaldo financiero de Iberaval, que tiene como razón de ser inyectar financiación a las empresas.

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