Alternativas en la financiación bancaria

Una de las mayores trabas que tienen las pymes para acceder a la financiación es no conocer todas las alternativas disponibles en el mercado y si son las indicadas para sus necesidades. El leasing y el factoring son dos vías de financiación menos convencionales. Pero muy convenientes para las pequeñas y medianas empresas.

Si bien es cierto que el aspecto bancario es muy técnico y no siempre se cuenta con los conocimientos necesarios, debemos también ser conscientes de que la financiación de recursos no sólo proviene directamente de los propios bancos, las tarjetas de crédito o los propios ahorros.

Existen muchos instrumentos de financiación no convencionales. Aquellos que, simplemente, no se conocen aún cuando su utilidad está sobradamente demostrada. Hablamos del factoring o el leasing.

Es un hecho: la mayoría de las pequeñas y medianas empresas necesitan financiación para afrontar su día a día o adquirir los recursos imprescindibles para llevar adelante su actividad. En este escenario, contar con diferentes fuentes de financiación puede marcar la diferencia entre éxito y fracaso.

El factoring

Es una alternativa de financiación no bancaria que permite a las empresas obtener recursos líquidos de manera inmediata. ¿Cómo? mediante la venta o cesión de cuentas por cobrar. Hablamos de pagarés, cheques, letras, contratos, títulos de crédito o facturas, entre otros.

Estos  documentos son cedidos por la pyme a la empresa financiera. Una entidad que le entrega el monto contemplado en el documento menos un descuento. Concretamente, a través de una transferencia que inyecta liquidez.

Luego, la empresa de factoring cobra el crédito que adquirió a través de esta operación -por ejemplo, una factura- y su utilidad resulta de la diferencia entre el cobro de la cuenta total y la transferencia que realizó a la compañía que factorizó.

Mejorar el flujo de caja

Este tipo de operaciones permite a las empresas mejorar el flujo de caja, pues virtualmente transforma las ventas a crédito en ventas al contado, permitiendo a la pyme disponer de capital.

Otro beneficio es que no existe una deuda directa con esta operación. Por ello, la pyme podrá mejorar su posición financiera, minimizar el riesgo de impagos y evitar destinar recursos a trámites relacionados a esas operaciones comerciales.

Construcción

El leasing

Por su parte, el leasing es una herramienta que permite a una pyme, generalmente con más de seis meses de funcionamiento, arrendar bienes en que se generan sus operaciones. Con opción de poder comprarlos después.

Con este sistema, las pymes pagan cuotas de un único monto hasta que completan el crédito total. Y, por ende, pueden quedarse con la propiedad del bien arrendado. Además también tiene la opción de desistir de la adquisición y poner fin a la operación, terminando el «arriendo».

Gracias al leasing, una pyme puede buscar invertir en maquinaria o inmuebles y hacer uso del bien, sin necesidad de una hipoteca como garantía de arriendo.

Bienes como vehículos o maquinaria

Esta modalidad es conveniente para empresas que compran bienes como vehículos o maquinaria, pues les permite adecuar el monto de sus cuotas a los flujos de la empresa y, además, evitar las restricciones que les impone un crédito bancario, comercial o hipotecario.

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