Un sector vital que necesita savia nueva

En la última década, hemos sido testigos de cómo el comercio de proximidad ha ido languideciendo en nuestros entornos. Hablamos de un sector vital, en ocasiones agotado, que lleva años y años luchando contra la adversidad y con unos competidores con una fuerza y proyección difícil de encarar.

Es un hecho: las revisiones normativas, la liberalización de horarios comerciales, la expansión de las franquicias multinacionales o el colosal asentamiento del comercio electrónico –por otra parte, un elemento clave  para mejorar la competitividad- han dañado gravemente el ecosistema de los negocios tradicionales.

El comercio de proximidad forma parte de nuestro modelo de convivencia. Pero también de nuestra cultura, de nuestro paisaje memorístico. Este hilo del tejido productivo sigue siendo el gran dinamizador de los centros urbanos y de los barrios de nuestros pueblos y ciudades. Con un servicio personalizado y directo, su asesoramiento de calidad aporta ventajas que pocas veces localizaremos en otros entornos competitivos.

Vitrina de comercio

Supervivencia

Pese a ser indudable su peso en nuestro paisaje habitual, sus enormes ventajas competitivas han provocado que el puesto tradicional de venta haya sufrido importantes envites que han puesto en peligro su supervivencia.

El pequeño comercio representa un porcentaje relevante en el total del empleo estable. Y, además, es un espacio donde confluye el esfuerzo de muchos hombres y mujeres que inician una actividad. Además, tiene la ventaja de que revierte sus beneficios en sus propias zonas de localización. Es, en definitiva, un ecosistema constituido por multitud de pequeñas empresas, garantiza la libre competencia y el control de los precios.

Comprar en el comercio tradicional es apostar por lo cercano, por  dar valor a lo próximo. Por vivir pegados a la vida en nuestra zona, a nuestro barrio y por respaldar a los emprendedores que, día a día, tratan de salvar barreras e intentan inyectar vida a nuestros municipios.

Reinvención

Debemos romper con la mentalidad del comercio tradicional en su sentido estricto. Si tomamos como referencia los nuevos negocios que se generan a través de internet, en su mayoría nacen buscando nichos de mercado que supongan una oportunidad o un elemento innovador. Diferenciación, especialización y aporte de valor al consumidor son factores fundamentales para competir con los centros comerciales. Los sectores muy masificados, en los que la competencia se reduce al precio, no son la mejor opción.

Comercio electrónico

El comercio electrónico puede y debe convertirse en nuestro aliado. A pesar de que las ventas a través de internet son cada vez mayores, el consumo tradicional es y seguirá siendo, en muchos ámbitos, líder de ventas.

El pequeño comercio aporta cercanía, confianza y un trato más personal. Es muy necesario tener en cuenta necesidades y gustos de los clientes y evolucionar con ellos.

Comercio electrónico

La apuesta de Iberaval

En Iberaval tenemos claro que comprar en el comercio tradicional es apostar por lo cercano, por  dar valor a lo próximo. El comercio de proximidad siempre ha sido una parte fundamental en nuestro modelo de convivencia.

Eso sí, debemos ser consecuentes. El comercio de barrio, la tienda de nuestro entorno, debe mirar al frente y tratar de adaptarse, en la medida de lo posible, a la nueva realidad: estamos en un mercado global. No es sencillo, pero es necesario.

Iberaval existe precisamente para colaborar contigo, para acompañarte en ese camino. Reinvéntate.

Somos financiación. Hacemos empresa

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies