Ocho de cada diez emprendedores que inician un proyecto, no triunfa

Según un estudio de Bloomberg, ocho de cada diez emprendedores que inician un proyecto fracasan. En los primeros 18 meses. Un ratio alto y aparentemente demoledor, pues «fracaso» puede denotar algo definitivo. No es así, definitivo no hay nada; tampoco lo es el éxito. Toda carrera profesional nos demuestra que lo que podríamos entender como fracaso, en realidad, son errores. Asuntos de los que podemos extraer lecciones; un arma poderosa en el desarrollo empresarial de cualquier emprendedor. La mayoría de los «fracasos» derivan hacia otras ideas o provocan nuevas oportunidades. La experiencia puede hacernos variar tanto el proceso como las expectativas. Asimismo, puede permutar el rumbo del fracaso relativo al éxito rotundo. «No fracasé, sólo descubrí  999 maneras de cómo no hacer una bombilla» – Thomas Alba Edison

Ensayo-error

La actividad empresarial siempre conlleva errores. Por eso es necesario hacer pruebas para encontrar la mejor manera de innovar y evolucionar. El clásico «ensayo–error». Para tener éxito en un proyecto de emprendimiento el objetivo es reducir el número de errores. Sobre todo, aprender de los que se cometan. Debemos tener siempre presente que muchos grandes empresarios fracasaron antes de conseguir el éxito. Así como que en los países anglosajones, con una tradición emprendedora mucho mayor, se considera que el fracaso forma parte del camino al éxito empresarial. Sin embargo, una cosa es aceptar la posibilidad del fracaso y otra bien diferente celebrarlo. España es una sociedad de extremos y al parecer estamos pasando del estigma del fracasado a su enaltecimiento.

Puntos de vista

Hasta hace poco, en nuestro país se castigaba duramente el fracaso empresarial en el ámbito social. Desde el punto de vista legal y administrativo todavía conlleva no pocas dificultades. Sin embargo, éstas han sido atenuadas, últimamente, por la Ley de Segunda Oportunidad sobre la que tratamos en un post anterior. El problema llega cuando todo esto nos hace perder el foco de lo más importante: emprendemos para tener éxito. Para crear un proyecto empresarial viable. Las expectativas a partir de ahí pueden ser múltiples: crear una empresa que perdure en el tiempo, aspirar a ser el nuevo Amancio Ortega o, simplemente, abrir un negocio que nos dé de comer. El fracaso debe ser siempre una posibilidad de enmendar errores para cualquier emprendedor. Tirando de manual, lo importante cuando las cosas no van bien es aprender la lección. O tener claro la causa del fracaso y saber qué harías en una situación similar en el futuro.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies