Actualizarse, en 3,2,1…

Quien hoy no se preocupe por actualizar sus conocimientos, puede tener un gran riesgo de quedar desactualizado. No es una exageración, no lo es, en un mundo que avanza y no espera a nadie.

Nuestro entorno evoluciona, se transforma y cambia a un ritmo que, en ocasiones, es complicado de afrontar. Día a día los avances tecnológicos transforman la manera de comportarse del gran público. Y las nuevas propuestas comerciales hacen viejas a las más novedosas técnicas de márketing.

Llega un momento en el que podemos estar perdidos de forma absoluta a la hora de enfocar una tarea. Ello es más preocupante si ésta se enmarca dentro de nuestra actividad laboral o empresarial. Improvisar, buscar atajos temporales o acudir a ayuda externa, son soluciones que pueden servir a corto plazo… Pero llegará un momento en el que no podremos avanzar.

Por supuesto que no es necesario estar a la última en todo lo que se ve «ahí fuera». A menos que esos sean nuestros ámbitos de actuación, no deben convertirse en nuestro objetivo de formación prioritario.

Al día

En cambio, sí debemos dominar todas las nuevas técnicas y novedades que atañan a nuestro trabajo o negocio. Es imprescindible, pues, que no se nos escape nada nuevo. Es clave no perderse ninguna novedosa forma de hacer o la última técnica para conseguir nuestros objetivos primarios o secundarios.

La primera tarea diaria de uso obligado tiene como centro la lectura. Hoy en día la Red nos permite estar al tanto de manera inmediata de la última información de nuestro sector. Son numerosos los blogs, webs especializadas…  que abordan cualquier sector imaginable.

Nos debemos imponer como rutina leer y leer. Herramientas como las listas en Twitter, suscripciones a blogs o alertas de Google, que nos facilitan de forma cómoda esta misión. También es importante que sigamos a las personas destacadas en nuestro sector. Muchas de ellas compartirán suculentos contenidos relacionados para así mantener y atraer nuevos seguidores. No olvidemos que el cebo en las redes es el contenido, y de ello nos debemos aprovechar.

Por todas partes se nos ofrecen cursos, conferencias, seminarios. Congresos e incluso másteres -ahora tan de moda- y programas superiores. No es cuestión de volver a la Universidad. Frente a pasar cuatro años de nuestra vida para obtener un grado superior, existen alternativas más rápidas como un máster anual o cursos de semanas o meses. Unos más acreditados y otros menos. Nuestro objetivo no ha de ser acumular títulos, sino aprender.

Pero lo verdaderamente importante son dos cosas: ganas de aprender y esfuerzo para ello.

A por ello…

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