¿Ser autónomo o constituir una sociedad limitada (SL)?

Cuando nos proponemos emprender por primera vez, es una de las preguntas más habituales.

La respuesta más sencilla es que, si estás dando tus primeros pasos, lo más apropiado es hacerse autónomo. Pero, a medida que evolucione tu negocio, crear una estructura societaria, pero la cuestión no se queda ahí. Una de las cualidades del autónomo es que, en menos de 24 horas, puede empezar a funcionar como tal.

Sólo es necesario presentar la declaración censal en Hacienda y darse de alta en el Régimen General de Autónomos (RETA) de la Seguridad Social. Sin embargo, si pretendes constituir una SL, eso puede llevarte un poco más de tiempo. Previamente, hay que obtener el certificado negativo de Denominación Social en el Registro Mercantil Central.

De ese modo podremos constatar que ninguna otra sociedad tiene idéntica o similar denominación social a la que te propones crear. Con la certificación mencionada anteriormente y el certificado bancario acreditativo de que has desembolsado el capital mínimo (3.000 euros), el notario redactará y autorizará la escritura de constitución de la sociedad.

La nueva ley de apoyo a los emprendedores permite postergar este pago. De forma que no es necesario aportar capital al comenzar la actividad.

Responsabilidad

Es importante mencionar, como diferencia fundamental, que la responsabilidad del autónomo es ilimitada. Es decir, que no sólo responde por las deudas con lo que invierte en su negocio, sino también con sus bienes personales, presentes y futuros.

Por ello, si además estás casado en régimen de gananciales, es aconsejable que pactes con tu cónyuge la separación de bienes. Sin embargo, la ventaja de la SL es la limitación de la responsabilidad de los socios.

Por las deudas contraídas por la sociedad, sólo responderán con lo aportado como capital social y no con su patrimonio personal. Además, puede constituirse una sociedad limitada unipersonal, esto es, con un único socio.

Fiscalidad

No hay diferencias en el gravamen de impuestos en las tributaciones a la Seguridad Social por trabajador, la cuota del IRPF retenido en nóminas y en el IVA en general.

Sí las hay en el aspecto fiscal:

El Impuesto de Sociedades es el 25 por ciento sobre los beneficios obtenidos, mientras que para el autónomo el tipo de gravamen, según los casos, está entre el 19 por ciento y el 45 por ciento.

En la práctica, si tu facturación es inferior a 40.000 euros, te compensará trabajar como autónomoSuperada esta cifra, quizá sea más interesante la SL, pero esta afirmación ha de matizarse y ver cada caso concreto.

Sin duda, un gestor profesional te resultará esencial a la hora de tomar este tipo de decisión.

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