«Las compañías que se han lanzado a ir más allá del mercado nacional para vender sus productos en el extranjero gozan de mejor salud que las que optan por no exportar». Así de rotunda es la conclusión general del VII Diagnóstico financiero de la empresa española, elaborado por la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme) y la escuela de negocios EADA.

Los datos macroeconómicos también lo avalan: España ha alcanzado el 33% del PIB en exportaciones y, en los últimos años, hemos pasado de las 97.000 a las 147.000 empresas que venden fuera. Además, unas 40.000 compañías exportan de forma regular.

Es un hecho: las empresas internacionalizadas tienen mejores ratios y resultados en lo que se refiere a la financiación. De hecho, les afecta menos el problema de la morosidad y presentan un acceso al crédito más favorable.

El estudio elaborado por Cepyme lo refleja con datos objetivos: un 66% de las empresas exportadoras han visto incrementadas sus ventas a lo largo de 2015, frente al 52% que sólo comercializan en España.

Esta realidad revierte directamente en los beneficios, ya que el 77% de las empresas internacionalizadas ha notado cómo estos crecían, un porcentaje que cae hasta el 63% en el grupo de las no exportadoras.

Si se toma como referencia uno de los grandes problemas que arrastran las compañías españolas, la morosidad, se observa como sólo un 13% de las que venden sus productos a varios países percibieron un aumento en los impagos, frente al 26% de las empresas no exportadoras que padecieron este problema.

Son circunstancias objetivas que también han detectado las entidades financieras, ya que su relación con las compañías internacionalizadas supone condiciones más ventajosas. En este sentido, “sólo” el 17% de estas empresas sufrieron restricciones de crédito el año pasado, cifra que se eleva hasta el 24% en las compañías centradas en el mercado español.

En este sentido, alineados con la vocación de apoyo al crecimiento y el desarrollo del tejido empresarial, en Iberaval hemos elaborado productos específicos para apoyar la internacionalización. Se trata de la Línea de Aval para Comercio Exterior  y la Línea de Aval Técnico Internacional. La primera de ellas tiene un importe máximo de 600.000 euros y su propósito fundamental es financiar el periodo de fabricación de la mercancía exportada, así como el de pago aplazado una vez que la exportación se ha materializado y puesto en “stock”. Por su parte, La Línea de Aval Técnico Internacional cubre las obligaciones derivadas de la licitación o adjudicación internacional ante administraciones públicas o similares por el mismo techo de importe.

Si la internacionalización es tu objetivo, nosotros podemos ser el medio.

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