Los estudiosos consideran que la primera compra por internet fue ideada por un británico, concretamente un inglés. Michael Aldrich fue el inventor del comercio electrónico al conectar una televisión, un teléfono e internet con el objeto de poner a la venta productos de supermercado. Aquello no funcionó –corría 1979-, pero sólo dos años después sí se produjo la primera transacción de este tipo. Hoy la venta por internet es algo habitual para miles de empresas, una oportunidad real para muchos pequeños emprendedores, pero también un elemento de competencia pura y dura, que puede reportar importantes beneficios a nuestro negocio si afrontamos una buena planificación.

El Estudio sobre Comercio Electrónico entre negocios y clientes, elaborado por el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y los Sistemas de la Información, señala que los principales usuarios del denominado «ecommerce» son sobre todo hombres, personas en particular situadas entre los 25 y los 49 años, con estudios secundarios y universitarios, de clase social alta, media alta y media, trabajadores en activo a jornada completa y residente en capitales y ciudades de más 100.000 habitantes. Una horquilla poblacional amplia que, no obstante, no excluye al resto de usuarios. Son cada vez más los internautas que compran a través de su ordenador o su dispositivo móvil. Por ese motivo, resulta clave para todo negocio disponer de un sitio web moderno, adaptarlo a lo que exigen los parámetros de visibilidad que imperan en la actualidad y ofrecer facilidades para la compra. Acercar con imágenes el catálogo de productos, no mentir sobre precios, medios de pago y estocajes y tener una respuesta lo más rápida y ágil posible en la distribución.

El siguiente gráfico da una idea de la importancia que ha cobrado internet en nuestro país: quienes compran on line, gastan cada vez más dinero… Por ello, la tienda de barrio, pero también el nuevo comercio deben intentar al menos –no siempre es fácil- evitar ser un «showroom» que deriva al cliente a grandes plataformas. Iberaval está convencido de que debemos estar del lado del negocio de calle, pero éste debe apostar de verdad por subirse al carro tecnológico. Es fundamental.

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