Escoger la compañía adecuada en los negocios, como en la vida personal, consiste no sólo en elegir a los mejores sino especialmente a aquellos que mejor te complementan. Si en tu pyme estás pensando en compartir las responsabilidades de la gestión con un socio, es vital que antes estudies con atención ciertos detalles para acertar en esta importante decisión para tu empresa.

Si has decidido que es un buen momento para incorporar un socio a tu pyme, hazlo con la mayor libertad posible, sin olvidar que un socio no es siempre un amigo. Las sociedades pueden disolverse y debemos velar no sólo por nuestros intereses, sino también por los de nuestros compañeros de viaje.

Debemos tener en cuenta que el mejor socio es aquel que te aporta algo diferente y que complemente tus habilidades y personalidad. Por ejemplo, si eres una persona eminentemente creativa busca un socio más orientado a las finanzas, que tenga acceso al mercado o buenas conexiones. Además, debes conocer con claridad el estatus económico y sus compromisos financieros, y especialmente sus expectativas de tiempo invertido en el negocio. De este modo podrás calibrar su fidelidad al proyecto. Si no estáis en el mismo nivel, cabe la posibilidad de que termine dañando a tu pyme e inevitablemente a tu marca.

Haz un planteamiento pragmático: muchas personas insisten en buscar socios para su negocio cuando no siempre es lo más recomendable. Si no tienes dinero o eres una start-up en la que no puedes obtener beneficios desde el principio, pero sí puedes pagarle a alguien para que haga una labor concreta en la empresa, quizás sea esta una mejor opción antes dividir tu capital en la compañía.

Evita asociarte si eso implica hacerlo de manera rápida y prematura. No es buena señal. En general rehuye a aquellos que no aportan ni capital ni trabajo pero esperan gozar de los beneficios del proyecto empresarial, así como a los amigos y familiares con los que mantienes una perfecta relación personal pero no tienen el interés o las habilidades para ayudarte a desarrollar tu proyecto empresarial. Esto es clave.

En este caso, como en muchos otros, nos permitimos la licencia de acudir al consejo del refranero español: Mejor solo, que mal acompañado…

 

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