Matar dos pájaros de un tiro. Eso buscaban los legisladores europeos cuando decidieron aplicar una rebaja en las exigencias de capital a los bancos ligada a la concesión de préstamos a pymes, aquellas compañías con menos de 50 millones de euros de ingresos anuales.

La teoría dice que impulsar el crédito a pymes contribuye a reactivar la economía de la eurozona y que suavizar los requisitos de solvencia a los bancos que las financian no sólo mejora su imagen de fortaleza, sino que también les permite dedicar los recursos liberados a conceder más préstamos a empresas y hogares. Como decimos, esa es la teoría.

En aras de trazar este círculo virtuoso, en enero de 2014 las autoridades introdujeron en la Directiva Europea de Capital -CRR-, un descuento sobre los requerimientos regulatorios de capital a los bancos por dar financiación a las pymes, iniciativa que denominaron factor de apoyo.

Tras la crisis financiera, el crédito bancario a las pymes en Europa se derrumbó desde el máximo de 95.000 millones de euros registrado a mediados de 2008 hasta los 54.000 millones de euros de 2013 y 2014. Hoy, sin embargo, ha vuelto a niveles precrisis, según datos de la Autoridad Bancaria Europea  -EBA-.

Esta situación, a la que hemos denominado círculo virtuoso, se ha reflejado también en el sector de las Garantías. Los datos así lo avalan: Las 20 Sociedades de Garantía (SGR) que operan en España han inyectado financiación por valor de 975 millones de euros durante 2015, gracias a la concesión de 17.123 avales. La traducción más relevante de estos datos es que las operaciones respaldas por las sociedades de garantía ya contribuyen al mantenimiento de 650.000 empleos en nuestro país, benefician a 118.900 pymes, autónomos y emprendedores, y mantienen activos créditos y préstamos por 4.073 millones de euros.

No nos queda otra. Estar a su lado es nuestra razón de ser. Pretendemos que el crédito deje de ser un obstáculo insalvable para las empresas más pequeñas, para los autónomos y para los emprendedores. Acercamos soluciones. Somos una opción, una alternativa demostrada por nuestros resultados, que se suma a la de las entidades financieras tradicionales y a las ayudas de la administración. Iberaval estuvo y estará ahí, respaldando a quienes buscan abrir nuevas líneas de negocio, o relanzar sus proyectos. También arroparemos a quien afronta necesidades concretas de capital. Nuestro leitmotiv no es otro que apoyar al empresariado.

Si eres de los que creen en tu proyecto, en Iberaval creemos en ti.

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