Una de las frases tópicas con las que uno justifica lanzarse a la aventura de emprender, o cuando decide cambiar de tercio en un momento de su vida es aquella de “Renovarse o morir”, pero la realidad es que, en nuestro país, innovar no es algo que hagan por convicción muchas empresas.

Según el I Informe de Acceso a Financiación Ajena por parte de las Pymes, que presentaba hace apenas un mes la Confederación Española de Sociedades de Garantía (SGR-CESGAR), apenas el 21,6% de las pequeñas y medianas empresas españolas realiza actividades de innovación. Según la patronal que integra a las 20 SGR de nuestro país –entre ellas a Iberaval-, de ellas, más de un 16 por ciento está obteniendo ya  retorno de estas actividades en su facturación, si bien en la mayoría de estas firmas, esos ingresos no representan ni el 20% sobre el total. En roman paladino: queda muchísimo por hacer en este campo.

En este ámbito, en Castilla y León, se ha tomado conciencia de algo que implica esfuerzos, pero que a la larga tiene un reporte notable.

Desde hace unos años, con el periscopio enfocado a Europa, se desarrollan clústers variados y agrupaciones que sí tendrán reflejo en el crecimiento económico de Castilla y León. A buen seguro.

Es el caso de la Estrategia Regional de Investigación e Innovación para una Especialización Inteligente (RIS3), para el periodo 2014-2020, de la que se volvía a hablar hace apenas unos días desde el Gobierno autonómico. Según se anunciaba, esta iniciativa movilizará 316 millones de euros sólo en este ejercicio para la innovación empresarial, el fomento de la ciencia o la transferencia de conocimiento entre empresas.

Parece claro que ese sí es el camino. Entre las propuestas de esta RIS3 se encuentra un fondo de garantía para proyectos de I+D, así como una línea para la financiación reembolsable en condiciones preferentes para pequeñas y medianas empresas y grandes empresas para este tipo de iniciativas.

Serán varias las consejerías implicadas en este proyecto que busca dar continuidad al camino que se abrió al cambiar nuestra Comunidad de nivel ante Europa, allá por 2007. Entonces se dejó de ser región Objetivo 1 al lograr converger con Europa. Casi una década después, el propósito ha de ser avanzar hacia los estándares de calidad punteros.

Tenemos mimbres para ello. Y, por esto y por otras muchas cuestiones, para Castilla y León debe ser una prioridad, no tanto social –que también-, sino empresarial.

Iberaval, como es lógico, va a estar ahí. Arrimando el hombro.

www.iberaval.es

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