ANTONAGA

La actividad es frenética. Su sonido es muy característico: no es ruido, es la música del trabajo. El traqueteo de las máquinas de coser, el siseo de las tijeras al cortar las telas… El día a día en Antonaga suena a éxito. Atrás quedó el silencio absoluto, el abandono, la frialdad de un espacio cerrado sin presente ni futuro.

Nos situamos: Año 2011. El escenario: un polígono industrial ubicado en la localidad burgalesa de Briviesca. Son los peores años de la crisis. Muchas empresas se ven abocadas a su desaparición. El sector textil no es una excepción. La competencia asiática junto con factores propios de la crisis deshilachan las piezas de nuestra protagonista, que se encamina a un final trágico: cese de actividad, cierre y pérdida de puestos de trabajo…

Pero el patrón, también en esto del corte y confección, se puede variar.

Año 2015. Mismo escenario. Un total de 9.725 puntadas de hilo, 4,5 metros cuadrados de los mejores paños y 127 procesos realizados a mano y con equipos especializados, sirven para dar vida, con excelente materia prima, a un traje Antonaga.

Sí, a un traje Antonaga: la marca de sastrería masculina a medida líder en España, que ha sido designada en los premios otorgados por el diario Expansión e Ifema como Mejor Empresa PYME de España en la categoría de Creación de Empleo.

La escena, como ven, se desarrolla en el mismo contexto, pero  el giro de guión es brutal. Del drama, pasamos al happy ending, que dicen en Hollywood, final feliz para nosotros, los 500 millones de castellanohablantes. El guionista de esta historia se frota las manos: una sonrisa se dibuja en su cara, porque ve, claramente, que la acción está bien encauzada.

Antonaga es una historia de superación. Como la de tantas y tantas empresas burgalesas. Los trabajadores de una compañía casi extinta tomaron las riendas de la misma para atajar una tragedia  -como toda aquella que conlleva el cierre de un negocio y las dificultades que se derivan del mismo para muchas familias- llamada Antonaga.

Esta misma mañana, decenas de trajes esperan en el taller de Antonaga un destino. Chaqués, trajes de ceremonia y otros más informales son el resultado de muchas horas de trabajo y de un esfuerzo por cuidar la calidad de las prendas. Esa es la máxima de la firma. La última sastrería de Castilla y León y una de las pocas que permanece en activo en España.

El esfuerzo tiene premio. Pero también, la ilusión y el espíritu emprendedor de cinco trabajadores que hicieron suyo el significado etimológico de la palabra crisis: cambio.

No se conformaron. Los impulsores de este renacer de las cenizas, Jorge Ruiz, José Antonio Brunet, José Antonio Aparicio, Alberto Martínez y Ángel Ruiz creían en lo que hacían y, sobre todo, en lo que les quedaba por hacer.

Hoy, tres años después, el medio rural burgalés sigue aplaudiendo su empeño. Antonaga ha pasado de cinco trabajadores -los fundadores- a 25 puestos de trabajo y esperan aumentar su plantilla en un 50 por ciento en los próximos meses, con un objetivo en mente: recolocar a sus excompañeros de toda la vida.

La producción de la firma está ya presente en todas las provincias de España y sus prendas se distribuyen en 140 tiendas, algunas ubicadas en los barrios más exclusivos de nuestro país. Asimismo, ha puesto en marcha un Plan de Internacionalización para operar en Portugal, Estados Unidos, Suiza y Reino Unido.

Antonaga ha sabido enhebrar las costuras del éxito con dedicación, profesionalidad y, por supuesto, esa sana osadía que distingue a quienes ven la vida pasar de quienes consiguen vivirla, pese a las dificultades.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra Aviso Legal / política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies