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Todos los datos indican que la sequía del sistema crediticio y su incapacidad para inyectar recursos a la economía real han dado un giro de 180 grados. Las pymes se encontrarán un panorama en el que las condiciones y plazos de financiación mejorarán. Palparán, en fin, que el grifo del crédito gotea con una cadencia continua.

El optimismo gracias a la mejora de los principales indicadores macroeconómicos marca las expectativas para las pymes a medio y largo plazo. Un aumento del consumo interno, sumado a la creación de empleo y a las reformas estructurales, son acicates reales para que las pequeñas y medianas empresas afronten esta nueva etapa con una perspectiva diferente a la que padecían en los últimos años.

Hoy, basta con dar un paseo por las principales calles de nuestras ciudades para comprobar de manera efectiva cuál es principal target comercial de prácticamente la totalidad de las entidades financieras: las pymes. “Sí, te financiamos” “Es el momento de las pymes” “¿Pensando en impulsar tu negocio?”  El mensaje está en el aire. La financiación, también. Efectivamente, a la vista de estos lemas publicitarios es más que evidente que se ha reactivado la concesión de créditos en España y que los recursos están por fin llegando a las pequeñas y medianas empresas.

De hecho, en los últimos meses, ha crecido la concesión de créditos en general y los de menor cuantía en particular. Es más: se observa una abierta guerra de precios entre las entidades para hacerse con los clientes, circunstancia que ha revertido en una importante bajada de tipos de interés: 17 puntos básicos entre enero y marzo frente a lo registrado en el cuarto trimestre del año pasado, según datos del Banco de España.

Persiste, sin embargo, la diferencia entre el coste de financiación que soportan las empresas según su tamaño, aunque parece que esa disparidad se reduce paulatinamente. En plena crisis, los bancos aplicaban hasta un 3% más en los exiguos créditos que daban a las pymes frente a los que concedían a las grandes empresas. Ahora, esa diferencia es de 1,69 puntos.

En este contexto, llama la atención que la demanda de financiación por parte de las pymes pueda calificarse aún como moderada. Los datos del Banco de España muestran que sólo el 21% del crédito concedido va a parar a las pymes. Aspectos más relacionados con la racionalidad, la mesura derivada de la etapa de crisis pueden explicar esta moderación o falta de atrevimiento a la hora de afrontar la carga de la deuda.

Pero, existen opciones para aligerar ese peso, para rebajar el interés crediticio a unas cifras que permitan el discurrir empresarial hacia un horizonte más despejado. Ahí entran en escena las Sociedades de Garantía, que aportan un aval líquido que cada vez atrae más a las entidades financieras. Las operaciones en las que han intervenido las SGR en 2014 se han saldado con un coste del 3,5%, un porcentaje muy inferior a la media. Prueba de ello es que el número de operaciones de préstamos a pymes  se incrementó hasta un 8% en 2014, hasta alcanzar los 901,7 millones de euros. Y el 2015 promete ser todavía mejor.

Las SGR pretendemos que el crédito deje de ser una cima inalcanzable para las pymes. Provocamos soluciones. Somos una opción, una alternativa demostrada por nuestros resultados y que se suma a la de las entidades financieras tradicionales, que se encuentran, como apuntábamos más arriba en franca y positiva competencia para dar crédito en las mejores condiciones.

Por ello, parafraseando a los clásicos, concretamente a Horacio, y dirigiéndonos a las miles y miles de empresas que potencialmente pueden tener el respaldo de Iberaval: “carpe diem”. El crédito es asequible en los tiempos que corren.

www.iberaval.es

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