navidad

 

Frío, luces, cenas,anuncios de juguetes, villancicos, cuñados, cuñadas… Sí, la Navidad llega y lo tenemos tan asumido que casi ni nos hemos dado cuenta.

Más allá de otras consideraciones, hablaremos desde esta atalaya de economía y fórmulas simples y cercanas: economía+navidad= comercio. Esto no son ciencias exactas y la realidad es que el descenso del consumo, la competencia de las grandes superficies, las franquicias multinacionales y la creciente actividad del comercio electrónico han contribuido de forma notable a que el comercio tradicional o de proximidad sea cada vez menos visible y, en muchas de nuestros pueblos o ciudades, un mero superviviente.

¿Cuáles son las claves para que este sector económico pueda luchar contra esas amenazas? Evidentemente la situación es complicada, pero siempre se pueden buscar instrumentos para hacer que este tipo de negocios no languidezcan entre los enormes escaparates de las firmas multinacionales y logren mantener su actividad.

Debemos romper con la mentalidad del comercio tradicional más arcaico. Si tomamos como referencia los nuevos negocios que se generan a través de la red de redes, éstos suelen nacer buscando nichos de mercado que supongan una oportunidad o un elemento innovador. Diferenciación, especialización y aportar valor al consumidor son muy necesarios para poder competir con los grandes centros comerciales. Debemos huir de sectores muy masificados y en los que, al final, la competencia se reduce al precio.

El comercio electrónico puede parecer un enemigo, pero también puede ser nuestro aliado. A pesar de que las ventas a través de internet son cada vez mayores, el consumo off-line aún es y seguirá siendo, en ciertos ámbitos, líder de ventas. Hay un reducto importante de gente que ni compra ni comprará por internet. Ése es el cliente tipo que debemos captar. Tenemos que plantearnos una estrategia mixta y posicionar nuestro negocio en la calle y en la red.

El comercio ha cambiado, y salvo unas cuantas enseñas de referencia, quien dirige el mercado no es quien vende sino quien compra. Es muy necesario tener en cuenta las necesidades y los gustos de los compradores y evolucionar con ellos.

El pequeño comercio aporta cercanía, confianza y un trato más personal. Saber aprovechar esto y añadir otros valores más innovadores pueden ser claves de supervivencia.

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