DEBERES PENDIENTES 2

Es un hecho: España ha mejorado en cuatro de las once áreas de regulación que valoran la facilidad para hacer negocios, pero sin embargo, comparativamente,aún queda mucho por hacer respecto a los países de nuestro entorno geográfico, económico y social.

Esa es la conclusión que se desprende del informe Doing Business 2015, elaborado por el Banco Mundial y que se presentó la pasada semana ante la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados. El estudio se centra en medir aspectos como los días necesarios para abrir una empresa, el coste o los trámites burocráticos; cuestiones todas ellas que tienen una clara correlación con la competitividad de la economía.

El estudio señala que España mejora 19 puestos hasta situarse en la posición 33 del ránking en 2015, su mejor clasificación desde 2004, cuando la institución comenzó a elaborar este informe. Sin embargo, presenta importantes diferencias según el indicador y por comunidades autónomas. Precisamente, esta complejidad territorial puede estar detrás de la comparativa del Doing Business en la que España sale peor parada: a pesar del avance, crear una empresa en cualquier región española sigue siendo más lento y complejo que la media de la Unión Europea, lastrado especialmente por los costes. Y, no sólo eso: abrir una empresa en España, por ejemplo, lleva el doble de trámites y tiempo que la media de los países de altos ingresos de la OCDE.

Se han puesto en marcha reformas, entre ellas,  la ley de unidad de mercado que, en principio, ha resuelto el problema de que los inversores se enfrentaran a 17 legislaciones diferentes pero, vistos los resultados del informe, los obstáculos institucionales aún tienen demasiado peso.

El Banco Mundial también se hace eco de las reformas emprendidas en los dos últimos años que permiten que hoy hacer negocios sea más fácil. Entre las medidas concretas, pone de relieve la puesta en marcha de un sistema electrónico común para varias agencias públicas que simplifica el registro de una empresa, o la reducción de impuestos que facilita la transferencia de propiedades. Todo ello permite que España salga bien parada en tres indicadores: resolución de insolvencias, comercio transfronterizo y protección de inversores.

El estudio del Banco Mundial también nos pone deberes, los principales son: reducir los trámites y tasas para el inicio de una actividad empresarial, así como eliminar el capital mínimo para constituir un negocio. También se recomienda reducir los costes de los permisos de construcción, un proceso que es tres veces más caro en España que en los  países punteros de la OCDE.

Diferencias territoriales

El informe también constata, a partir de la complejidad territorial, excepciones y advierte de “importantes diferencias al hacer negocios” según la ubicación de los mismos y el conjunto de parámetros analizados. Así, La Rioja y la Comunidad de Madrid, tomando como referencia las ciudades de Logroño y Madrid, son las mejores localidades para montar una empresa. Por el contrario, Galicia y Aragón serían aquellas en las que el hábitat no invita a emprender.

Tras el largo y tortuoso periodo de crisis, nuestras instituciones nacionales y autonómicas deben redoblar esfuerzos para eliminar trabas, rebajar los obstáculos que evitan un crecimiento más consolidado, favorecer un clima más competitivo, fomentar el emprendimiento y reducir la brecha que existe entre unas comunidades autónomas y otras.

Resulta evidente: las reformas han sido efectivas, pero no suficientes.

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