HOMO-CONVERSATUM

Vivimos en una sociedad digital. Queramos o no, nuestra vida cotidiana discurre a través de la red de redes: nos informamos, viajamos, debatimos y nos relacionamos a través de internet. Ahora bien, ante este panorama nos surge una duda aún por resolver… ¿por qué en nuestros negocios continuamos anclados en la era analógica?

Según los datos recogidos por Asociación que representa al sector de la publicidad en medios digitales en EspañaIAB- y Google Trends (la herramienta de tendencias de búsquedas del gigante tecnológico), aún hay más de 2,1 millones de microempresas españolas que no cuentan con una página web corporativa.

No es un dato menor. Debemos tener en cuenta que, en los últimos años, España ha experimentado  una auténtica revolución digital que ha llevado al nuestro a ser el país de la Unión Europea con mayor número de usuarios conectados a la red, por delante incluso de otros, como Alemania, que cuentan con un PIB considerablemente superior.

Los últimos datos publicados señalan que cerca de 26,5 millones de españoles acceden a internet con regularidad, convirtiéndose así en posibles clientes de unas empresas que necesitan entender que despreciar la comunicación digital les hace no sólo renunciar a oportunidades magníficas de crecimiento y ventas, sino quedarse totalmente fuera del mercado. Tal y como dicen los expertos, es época del darwinismo digital, de adaptarse a este nuevo entorno de posibilidades que es internet, o desaparecer.

Todos hemos tenido experiencias similares: a día de hoy, cuando alguien busca un restaurante por una zona determinada, clica en internet y, si no hay reseña alguna, ni siquiera eres una opción. Lo mismo está empezando a ocurrir con empresas de otros sectores. Las pymes tienen que quitarse el complejo y pensar que internet les brinda la posibilidad de llegar a un público enorme que hasta ahora estaba únicamente al alcance de las grandes compañías.

Redes Sociales

Si estar presente en la red es vital, la reputación de las empresas en ese entorno no es un tema menor. En este terreno entran en juego las redes sociales, uno de los puntos flacos de las pymes españolas que -no podemos perder esto de vista- constituyen el 99,8% de nuestro tejido productivo. En España, únicamente el 12% de las microempresas tiene presencia en las redes sociales, una auténtica barrera digital que alzan ellas mismas y que, según los expertos, no les protege de nada.

En este sentido, algunas empresas –y cuanto más pequeñas, más acentuada es la sensación–reconocen que les da vergüenza estar en las redes sociales o, incluso, temen que posibles comentarios negativos hagan daño a su negocio. Lo que no entienden es que, si alguien tiene algo malo que decir de nuestra marca, lo va a hacer público en internet estemos allí o no. Si no estamos en las redes sociales, estamos sordos ante nuestros clientes, pero las críticas seguirán llegando y no podremos hacer nada por defendernos ni por solucionar el problema.

Es un hecho incuestionable, las pymes también evolucionan: en este mundo, como en la naturaleza, no sobreviven las empresas o las especies más grandes o más fuertes, sino las que mejor se adaptan al medio.

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